viernes 31 de julio de 2009

Lunas cepias en carmines mañanas: El encuentro de japoneses y chinos frente a los mexicanos desde el siglo XX

Se desconocen el uno al otro. Lo que se sabe de otras culturas se limita en ocasiones a estereotipos o prejuicios que continúan, sin preguntarse exactamente quién es el otro. Hoy cuando los humanos están supuestamente más cercanos, al mismo tiempo abunda la frialdad de las relaciones y de la comunicación.

La ilusión de la lejanía nos invita a voltear hacia otros lados. Las culturas se empeñan por encontrase. En este caso los pueblos asiáticos en México aparecen de distintas formas. De la indiferencia a lo exótico, se muestra la variedad de posibilidades entre los encontrados: Mexicanos, chinos y japoneses.

El objetivo esencial de este trabajo corresponde a identificar la existencia de los lazos perdidos entre estas culturas ¿Qué las hace separarse? ¿Se conocen de verdad? ¿Sólo se tiene un tema del que hablar? ¿Puede existir algo más…? Las líneas presentadas a continuación tratan de reconocer el peso de las acciones, de la repercusión de unos sobre otros.

Palabras clave: Interculturalidad, conflicto, estereotipo, diversidad.

El trabajo sobre lugares lejanos o sobre todo aquello que particularmente no es como lo propio se ha estudiado durante siglos, sus dinámicas y aportaciones difieren según los intereses por las que se investiga o por la ideología en la que se escribe. Esto dificulta trabajar con grupos humanos que difieren en valores y formas de actuar que se envuelven en un dichoso lienzo, donde se enfrentan a los prejuicios e ignorancia hacia otras culturas.

Estudiar al otro es complicado, es una tarea grave, sobretodo por esto: El otro no es una cosa, es una persona ¿Entonces estamos ante los otros o ante ellos? Es la diferencia de estas dos palabras las que llaman a conocer y crear nuevas formas de comunicación. Es el principio de encontrarse ante alguien y no ante algo.

Me limitaré al caso de los chinos y japoneses en México en el siglo XX y la primera década del siglo XXI. Por lo mismo el bagaje de autores que he seleccionado espero faciliten la comprensión del tema. No trato de repetir sus ideas, ya que de otro modo ¿Para que estaría escribiendo esto?

Para entender el contexto actual de China y Japón he escogido 3 autores: Eugenio Anguiano, Julia Moreno y Daniel Toledo; los tres representan un panorama contemporáneo que resume los eventos más importantes a partir de 1950. Anguiano y Toledo son más parecidos en su forma de escribir ya que dan prioridad a las cuestiones políticas y económicas, mientras que Julia Moreno se decanta por la historiografía.

El inicio del encuentro entre chinos y japoneses con los mexicanos es estudiado por Marisela Connelly, Evelyn Hu De-Hart y Francisco Romero. Conelly se limita un poco al recuentro histórico, mientras que Hu De-Hart y Romero abundan en las relaciones, aportaciones y problemas a los que se enfrentaron los primeros emigrantes, por lo que completa el panorama de manera más satisfactoria.

Algunos testimonios sobre japoneses en México se pueden encontrar principalmente en los textos de Inoue Teruko, Mita Munesuke, Tetsuroo Nakaoka y Emma Nakatani. La comparación entre las diferentes experiencias llevadas a cabo en la Ciudad de México da cuenta de la diferencia de visiones que se puede tener sobre el mismo espacio. Las condiciones de persecución tratadas con profundidad a lo largo de la investigación provocan diferentes apreciaciones sobre los sucesos que llevaron a los chinos y japoneses al abandono de sus pertenencias y familias.

Flora Botton y Francis Peddie se caracterizan por un conocimiento profundo de las culturas asiáticas, aun cuando difieren un poco en el enfoque de los temas en el trato de los agentes. Manuel Gonzáles Oropeza trata el mismo tema, diferenciándose con los anteriores por su posición ante los eventos, considerándolos como una prueba de la asimetría entre culturas.

Desde un ámbito diplomático y económico Virginia Labiano, Rosa Martínez, Xu Shicheng y Vera Valdez analizan la situación de relaciones entre las diferentes sociedades. Sin embargo me parece que los dos primeros textos son más pragmáticos en cuanto a su intención, mientras que los dos últimos estudian desde una posición histórica.

Para conocer las diferentes relaciones que se dieron en México, hay diversos estudios regionales. Araki Eiji, con sus estudios en California; Diana Urow estudia el caso de Torreón y Catalina Velásquez por su parte estudia la pesca en la península de California. Los tres autores analizan las interrelaciones de los grupos y los conflictos que se generaron a lo largo de las décadas. Araki y Urow hacen estudios de caso, además de utilizar el método comparativo con otros grupos, mientras que Velásquez sólo estudia el caso de los japoneses en esa área.

Desde estos diferentes puntos de vista, creo que puedo considerar los diferentes planos por los que la diversidad cultural generada por esta interacción se ve motivada por diferentes valores y se encamina de diferentes maneras. A lo largo del trabajo trataré de seguir cuatro objetivos principales:

1. Conocer las causas por las que el proceso de acercamiento entre culturas diferentes se ve afectado o interrumpido.
2. Interpretar la problemática actual de formación de imaginarios en la interacción con los grupos en cuestión.
3. Comprender la variedad de relaciones entre las diferentes culturas y la posibilidad de generar unas nuevas.
4. Identificar en la diversidad la posibilidad de generar dialogo, intercambio y relaciones interculturales.





1. Las imágenes de un presente lejano. El Hoy de las Naciones

“Háblame pasado, en tus respuestas puedo entender el presente”

Antes de comenzar con el núcleo del tema, creo oportuno elaborar un breve esbozo sobre algunos hechos históricos importantes de México, China y Japón.

1.1. México

México es producto de un siglo lleno de contradicciones y cambios. El inicio del siglo XX confirmó la caducidad del régimen de Porfirio Díaz, así como de la muestra de las injusticias durante 30 años. Probablemente el marco con el que inicio la Revolución Mexicana no podría haber sido de otro modo; el final de la lucha armada modificó la estructura porfirista, sin embargo las batallas por el poder provocaron que la lucha se extendiera hasta 1929, año en el cual se funda el antecedente de la dictadura de partido que duro 70 años en el poder: El PRI (Partido Revolucionario Institucional).

A lo largo de estas décadas el poder militar se traslado al poder civil. Algunas condiciones de la mayoría de la población mejoraron, sin embargo la injusticia que caracterizó al antiguo régimen no desapareció por completo. Se pasó de las antiguas instituciones como la hacienda a las nuevas como el corporativismo, la apertura del mercado y la industrialización crearon un ambiente en el que las cosas mejoraron por algunas décadas.

A inicios de la década de los setenta tras la violenta matanza por parte del gobierno comenzó la decadencia que arrastró al partido y sobretodo al país a una serie de convulsiones políticas, sociales y económicas tras varias administraciones incompetentes sumergiendo a la nación en un enorme caos.

El año 2000, presunta fecha de un cambio de poderes ha empeorado la situación mexicana. La discriminación y desigualdad, además de la disparidad de condiciones entre los diferentes grupos de México sigue presente: Continuamos viviendo en una dictadura.

1.2. Japón

En 1868 Japón abrió sus puertas al mundo, mas por decidía y obligación que por voluntad. Las potencias extranjeras por medio de la dinastía Meidyi (1868-1910) ejercieron un dominio que duró poco a inicios del siglo XX dando paso a la dinastía Taisho (1911-1925). Japón estaba en gran desigualdad frente a los invasores. Su nivel de vida era precario, ocasionado por la decadencia burocrática de los siglos anteriores. Ante esta situación Japón comenzó su modernización que dio efecto a inicios de siglo.

La democracia Taisho, como se le conoce a los años en las que se mantuvo esta dinastía, continuó con el imperialismo que se había iniciado décadas atrás. Pasó a ser victimario, después de ser victima del imperialismo europeo. El progresivo militarismo generó autoridades violentas y represivas que se consumaron en 1926 con la nueva dinastía, la Showa (1926-1988). Diversos movimientos continuaron reprimidos. Desde este contexto en 1941 en pleno conflicto con China, Japón atacó el puerto de Pearl Harbor, iniciando su participación en la segunda guerra mundial y de su crepúsculo como el “sol asiático”.

Tras la primera derrota de los japoneses en toda su historia, la sorpresa dominó al pueblo: La ocupación estadounidense representaba el final de sus vidas. A esta época conocida como la de posguerra, Japón comenzó su cambio parcial como país occidentalizado que continua tras varios años del dominio del Partido Democrático Liberal –Una especie de PRI japonés.

Japón alcanzó un desarrollo económico gigantesco y movilizó sus fuerzas para la reconstrucción y superación de “las naciones de occidente”. Hoy en día continúa trabajando para llevar al sol de nuevo a la cumbre. ¿Pero el pueblo japonés dónde se encuentra ahora? Posiblemente debajo de un árbol donde no alcanza el sol: Japón significa muchas posibilidades, muchos sentimientos olvidados colgados tan sólo como posibilidad.

1.3. China

China al igual que Japón fue dominada por los británicos en la segunda mitad del siglo XIX. Los tratados desiguales a los que se vieron condicionados y el viejo sistema feudal chino se convirtieron en una carga para la mayoría de la población. Estas condiciones provocaron la confrontación del pueblo al imperio. El 10 de octubre de 1911 las manos de la nación acabaron con el imperio milenario: Nace la República de China.

Las condiciones como en “toda buena revolución de esos tiempos” desembocó en el olvido. China continuaba cargando con el ansia de poder y con la tristeza de la muerte. La burocratización y corrupción del régimen, así como su incapacidad de enfrentar las invasiones extranjeras provocaron otros movimientos que terminaron con el nuevo régimen. El 1 de octubre de 1949 nace la República Popular de China de Mao ZeDong (1893-1976) que hasta el final de su vida llevó a China en una compleja dinámica esencial de la China actual.

Tras la muerte del líder, el comunismo chino comenzó a “abrirse”. El mercado se liberó provocando nuevos cambios en diferentes ámbitos de la vida social china. En 1989, jóvenes chinos se enfrentaron a las autoridades chinas ya que consideraban que los valores del comunismo se estaban perdiendo. Fueron violentamente reprimidos (¡Valla casualidad!).

Actualmente China, como otros países lucha en la carrera actual por el “crecimiento y progreso”. El país sigue creciendo, aunque la gente esté en una difícil situación ¿Se guarda silencio? China entra al siglo XXI de manera sorprendente, el mundo habla de ello, pero sólo la conocen de una manera: El poder del dinero.
Epilogo. Noches de primavera

México, China y Japón son países muy distintos, pero han vivido ciertos conflictos parecidos a lo largo de su historia. Se puede encontrar en estos hechos algunos motivos de la emigración de la población a otros países –no olvidemos que también ha habido emigrantes mexicanos en China y Japón-. En esta primera estación como una flor en la noche surge la posibilidad del encuentro en México y las causas de la interrelación en algunos estados de la república que ha llevado a través del siglo XX el encuentro de dos mundos muy diferentes.

2. Población china y japonesa en México: Raíces del desencuentro

“La flor se ha sembrado: Se llama diversidad cultural”

A) El caso de los chinos

Fechas exactas sobre el arribo de los primeros chinos son difíciles de encontrar, estas difieren entre autores. Lo seguro es que esto sucedió en el Porfiriato con las políticas de atracción al extranjero para colonizar los territorios en desuso, además como política de mestizaje con los grupos indígenas. Marisela Connelly anota: “Los emigrantes chinos empezaron a llegar a México en 1864, vía Estados Unidos. No fue sino hasta 1891 cuando un grupo llegó directamente de China a México. La migración china en mayores proporciones empezó a llegar a partir de 1900.” Las primeras intenciones de los emigrantes chinos era tomar a México como “trampolín” hacia Estados Unidos, aunque muchos de ellos, así como algunos japoneses y otros asiáticos se fueron asentando en las diferentes ciudades fronterizas donde encontraron empleo. Surgía la motivación constante de esperar hasta el momento indicado y “saltar al otro lado”.

Los chinos en los diversos contingentes que vinieron a partir de 1895 principalmente comenzaron a poblar diferentes regiones del país. En el norte se encontraban en Baja California; en Coahuila en regiones como las minas de San Felipe y Torreón; en Chihuahua; Nuevo León; Guaymas, Sonora; Mazatlan, Sinaloa y en Tamaulipas en la construcción del ferrocarril de Tampico a San Luís Potosí y en la villa de Cecilia.

Sin embargo también poblaron algunas regiones del sur como Tapachula, Chiapas y Yucatán en los sembradíos de henequén. En el centro del país se pudieron encontrar en Manzanillo y en el Distrito Federal. Xu Shichen señala un motivo de importancia para el crecimiento tan grande logrado por los chinos en tan pocos años:

El establecimiento de las relaciones bilaterales constituyó un punto de viraje en la historia de las relaciones entre China y México en diversos terrenos. En primer lugar, como consecuencia, aumentó la inmigración china en México. En 1904 los inmigrantes chinos se sumaban a unos 8000, y en 1910, ascendían a más de 30 000. El establecimiento de las relaciones diplomáticas mejoró en cierto sentido las condiciones de vida de los obreros chinos e inmigrantes chinos en México y redundó en favor de su status legal.

Este repunte numérico se debió probablemente al gran éxito económico conseguido y por el estatus que lograron los nuevos emigrantes con respecto a los primeros: Mientras los primeros laboraban en labores más complicados como los campos de henequén en Yucatán o en la fabricación de ferrocarriles en el norte por medio del contrato estadounidense, los chinos de migraciones posteriores después de laborar por un tiempo, con sus ahorros comenzaron a crear negocios propios, como pequeñas tiendas de abarrotes o lavanderías. De emigrantes con insuficientes medios para sobrevivir, algunos se convirtieron en pequeños burgueses. La mayoría vivía satisfactoriamente con los medios necesarios, pero sin alcanzar la “opulencia”, mientras que otra parte pequeña aun continuaba trabajando en condiciones inhumanas y con una paga miserable; los chinos aceptaban estas condiciones, convirtiéndose en un modelo idóneo de explotación por medio de los capitales norteamericanos, pero convertidos en símbolo de malestar para los mexicanos por considerarlos como apañadores de los trabajos.

Los chinos claramente mejoraron su situación con respecto a las condiciones de su nación, aun cuando culturalmente resultaba difícil acoplarse a las condiciones de México. Como señala Jorge Fong García: “Los inmigrantes chinos viven dos realidades: una compuesta por relaciones de negocios con mexicanos, los parientes políticos y los contactos oficiales. La otra, hecha de compatriotas, costumbres similares y nostalgia por la patria”.

Los chinos lograron importantes logros personales y comunitarios. Mejoraron su situación económica, pudieron adquirir modestas viviendas y crearon negocios más grandes en algunos casos. Se dieron a conocer de dos formas: La primera como personas muy trabajadoras, de increíble inteligencia y buena convivencia entre ellos y entre los mexicanos. Por otra parte la segunda forma de verlos fue de manera prejuiciosa, por algunos mexicanos; Aunque la mayoría convivió pacíficamente con los chinos.


B) El caso de los japoneses

Por otra parte las primeras migraciones registradas de japoneses en México datan del año 1890, impulsadas por razones semejantes a las de los chinos. Cabe aclarar que los japoneses contaban desde el principio con el Tratado de Amistad y Comercio del año de 1888 con México; primer tratado en igualdad de condiciones con un país extranjero de los japoneses.

El crecimiento de la comunidad japonesa en México se dio a comienzos de siglo en el periodo de 1900-1910 que coincidió con el auge económico en México. La mayoría de ellos eran braceros por contrato que ejercían tareas de construcción de ferrocarriles y algunos de ellos ejercían la minería.

Posteriormente se encontraron en Mexicali (donde habían emporios de algodón) y Ensenada (Se dedicaron a la pesca), Baja California Norte; En Sonora, Sinaloa, Chihuahua, Coahuila, trabajaron en distintas áreas, desde la minería, la agricultura, la construcción de ferrocarriles hasta en algunos pequeños negocios privados

En Guadalajara se dedicaban a la fabricación del jabón. También había presencia en Oaxaca y Veracruz, pero principalmente en el Soconusco de Chiapas, fueron muy apreciados como en Escuintle, un pequeño poblado del sur chiapaneco. En éste lugar Enamoto Takeaki fundó la primera colonia japonesa en mayo de 1887. A lo largo de los años aparecerían varias asociaciones japonesas e importantes personajes reconocidos por su solidaridad y consideración a los pobres.

Otro caso interesante fue el de Ensenada. Las condiciones de los emigrantes japoneses en esta región fueron muy diferentes a las de otros casos. Algunos japoneses con preparación universitaria se unieron a proyectos de pesca extensiva donde los mexicanos aportaban la inversión y los japoneses las técnicas y tecnología. Estos proyectos no fueron duraderos por su inconsistencia entre la administración y por las políticas mexicanas que se volvieron cada vez más restrictivas. Catalina Velásquez describe la situación:

Hasta ese momento se había permitido que los particulares extranjeros sustrajeran los recursos naturales, en lo sucesivo algunos empresarios mexicanos tratarían de influir para que los funcionarios encargados del ramo reglamentaran la explotación de productos marinos en beneficio de los pescadores y empresas locales. Sin embargo, en las actividades relacionadas con la pesca, los japoneses tenían un largo camino recorrido y hay evidencias de que japoneses y mexicanos continuaron trabajando juntos hasta 1942, cuando se les ordenó salir de las costas de Baja California para ser concentrados en las ciudades del interior del país, como México y Guadalajara.

Al igual que los chinos, los japoneses alcanzaron una mejor nivel de vida por medio de su trabajo y esfuerzo la mayoría de veces. Sin embargo comenzaron a crearse grupos xenofobicos que por medio de periódicos, rumores y la apelación al nacionalismo de los mexicanos comenzaron a crear movimientos en contra de los asiáticos.

En 1922, se firmó un nuevo tratado, el último que permitió por lo menos el ingreso restringido a los japoneses, por medio del yobiyose (ingreso por recomendación de otro japonés ya residente). Las relaciones entre mexicanos y asiáticos comenzaron a manifestarse conflictivamente por la disparidad entre la fortuna alcanzada por medio del trabajo de los chinos y japoneses frente a la desigualdad y explotación a la que se enfrentaban los mexicanos con respecto a los extranjeros.

Epilogo. Luna llena: La esperanza roída
La mayoría de los japoneses y chinos obtuvieron sus propiedades y trabajos por su propia mano. Sin embargo existían algunos que se dedicaron a ser intermediarios de los estadounidenses creándose mala fama, sin olvidar algunas pequeñas mafias por las que se etiquetó a toda persona con apariencia asiática. Al final la posibilidad de relacionarse equitativamente entre mexicanos, japoneses y chinos fue interrumpida por la tragedia de una esperanza roída: Los extremismos que desconocen la flor de la diversidad cultural.



3. Las lágrimas a través de la sangre: Los conflictos entre extranjeros y mexicanos

“La luna es negra como aquellas acciones que hacemos contra los otros, es negra aunque este completamente llena”

Como ya se vio, las condiciones en las que comenzó a surgir cierto racismo y desprecio por los chinos y japoneses se dio por cierta generalización de las condiciones culturales de éstos y de su estabilidad económica, aun cuando se tratase de una minoría la que “dañó” directamente a la población mexicana.

Esto no fue espontáneo, a lo largo de las décadas desde que arribaron a México, algunos grupos trataron de desprestigiar y en ocasiones de calumniar a los emigrantes. La crónica del norte de México (1884) y la Revista de Mérida (1891) fueron dos de los primeros medios que sugestionaron a los mexicanos.

En Torreón acaecieron los primeros ataques de forma violenta hacia los “chinos” . Flora Botton, especialista en el tema señala:

En 1910 había 13 203 chinos en todo el país, 4486 de los cuales residían en Sonora. El primer incidente sangriento se suscitó en Torreón, en los comienzos de la Revolución mexicana, cuando el 15 de marzo de 1911 tropas maderistas atacaron, robaron, y asesinaron a 303 chinos acusados falsamente de haber disparado contra las tropas.

A éste incidente se le suman algunos datos más de otras fuentes, como Connelly y Diana Urow. La primera agrega dos datos importantes: el ataque fue comandado por Emilio Madero, hermano de Francisco I. Madero matando además 5 japoneses. Por otra parte Urow señala:

Mientras algunos dicen que los chinos comenzaron a disparar y los federales sólo se defendieron, el resto de las fuentes niega o ignora ese tiroteo. Lo cierto es que Benjamín Argumedo, uno de los cabecillas revolucionarios, reconoció haber dado a sus hombres la orden expresa de matar a los chinos, además de saquear sus tiendas, aunque de esto último se culpa también al "populacho" de Torreón.

Estos detalles pueden interpretarse de distinta manera: el carácter de aparición de personajes importantes, el asesinato de cinco japoneses, así como la culpabilidad al “populacho” generan confusión: Existe lucha contra lo “dañino” pero también contra los semejantes.

A partir de entonces aumentaron los ataques contra los chinos –y asiáticos en general-. Para ejemplificar enuncio 3 ejemplos en diferentes regiones. Obsérvese con cuidado algunos elementos que son invariables en los tres ataques:

1. Sentido de desprecio caracterizando a los chinos con diversos calificativos; se hace énfasis en la raza, y en la nocividad de su carácter y actividades.
2. Se anima a combatir y segregar. Se entiende por el momento histórico, sin embargo se nota el carácter dependiente de las medidas estadounidenses para actuar. Puede parecer un detalle nimio; sin embargo considérese el espectro de las decisiones a partir de otros modelos.
3. Extremas dicotomías entre lo indeseable y lo “tolerado”. Puede notarse sobre todo en el caso 2, donde se permite la entrada a ciertos individuos de origen chino y japonés.
4. Se estereotipó sobre un grupo social a partir de algunos individuos.

Partiendo desde estas ideas, coloco los ejemplos:

CASO 1: Propaganda antichina.
En Nayarit al igual que en otros estados del país se persiguió al emigrante chino. Hacia 1921 la junta nacionalista de aquél estado distribuía manifiestos que contenían las siguientes justificaciones para expulsar a los chinos:
“PUEBLO: Cada asiático que llega a México, vienen a quitar el pan y la honra a los hijos. Combátelos con la razón. Los chinos son la apreciación más vil de nuestra raza y el mayor peligro para nuestra querida patria.
Los chinos son la más terrible amenaza de nuestra salubridad por sus infecciones naturales: peste bubónica, fiebre amarilla, vómito prieto, sífilis, tracoma, etc., etc.
Los CHINOS, duro contra ellos, antes de que se cruce más nuestra raza, por que más tarde será difícil ya cuanto vemos el mercado de sus propios hijos; evitemos a nuestros compatriotas la peor de las vergüenzas con los hijos de físico chino”

CASO 2: Edictos de expulsión.
Durante el gobierno de Álvaro Obregón en 1921, la campaña antichina presionaba al gobierno a adoptar las leyes de confinamiento de los chinos en barrios especiales, su expulsión si se dedicaban a los juegos de azar o estaban enfermos, su deportación si no podían acreditar una estancia legal. Y la prohibición de matrimonio de chinos con mexicanas. También a nivel federal se logró la modificación del tratado de 1899, que en 1921 prohibió la entrada de chinos, salvo intelectuales y hombres de negocios (todos con garantía económica).

Caso 3: Medidas propuestas por un senador.
El senador A. Magallón formuló un plan en 1921 en el que prohibía absolutamente la inmigración china, “buscando además, la manera de que los chinos que ya están en el país, no sigan perjudicando, ya en lo comercial, bien en lo moral y lo físico, por sus enfermedades y vicios entre la población mexicana”.

Entre las medidas propuestas por Magallón estaba la de fijar “barrios especiales de residencia” para los nacionales chinos, basadas en la experiencia de Estados Unidos, cuya tradición segregacionista continuaba y ya había implementado para la colonia china en ese país. La propuesta planteaba la inmediata expulsión para los chinos que fumasen opio.

Casos como éstos motivaron a la creciente acción del pueblo. Es necesario ser cuidadosos, por otra parte, al señalar, que la participación de mexicanos contra chinos no debe ser del mismo modo. Me refiero al hecho que no se puede etiquetar a la población mexicana de racista, cuando no toda ha cometido acciones de tal radicalismo. Éste es un problema frecuente en algunas fuentes: Es necesario considerar la pluralidad de consideraciones entre el mismo grupo humano, se evita así el blanco-negro que abunda en la inclinación por uno u otro grupo.

Las instituciones federales por medio de la presión económica y moral (Impuestos mayores, prohibición de renta de tierras a chinos, prohibición de matrimonios mixtos), estructuradas con fundamento legal produjeron la migración por “voluntad” de retorno a China, otros, en cambio fueron segregados, apropiándose de sus bienes. Tuvieron que pasar varias décadas para recuperarse la concentración china, que en su momento fue tan importante como la concentración española o estadounidense en México.

El caso de los japoneses aunque menos grave –en lo que cabe- es otro ejemplo de desconocimiento hacia las otras culturas. Comenzó la segregación hacia los japoneses al iniciar su participación en la segunda guerra mundial.

El miedo generado por una posible invasión desde México, provocó un incremento en las medidas de emergencia implementadas por EUA en cooperación con el gobierno mexicano. Comenzó la persecución paranoica; lógica en tanto medida protectora, pero claramente discriminante en cuanto se acusó a todo individuo por el simple hecho de ser japonés como un peligro en potencia.

Las medidas tomaron por sorpresa a los habitantes japoneses a lo largo de México, sin embargo la orden era clara:

El nuevo año de 1942 comenzó mal para la colonia japonesa, sobre todo en los estados del norte. El 2 de enero la secretaría de gobernación ordenó la concentración de los nacionales del eje que habitarán en Baja California (…) los que deberían abandonar sus casas en un plazo máximo de 8 días

A partir de aquél momento se impulsó la segregación en Guadalajara, la ciudad de México y Temizco, Morelos, sin importar edad o sexo. Bajo ninguna circunstancia se podía hacer caso omiso a la ley. De esta manera algunos autores como Francis Peddie comparan estas acciones con la segregación nazi de la época. Aunque no llegó a tal nivel, existieron maltratos y trabajo obligatorio en algunas zonas del norte, la corrupción apareció en este momento con la intención de presionar la extradición o encarcelamiento si no se les deba cierta cantidad.

Muchas historias entre lo extremoso y lo real se cuentan, ya sea desde los chinos, los japoneses o mexicanos. Algo sin embargo es incuestionable: El hecho existió y se olvidó el factor humano.

Factor humano en las familias separadas por el mestizaje prohibido o por la extradición a sus países de origen. Divorcios ocasionados por la necesidad de odiar aun cuando se ama. Se olvidó el factor humano al observar al otro por si mismo y no por la creencia.

El factor humano se olvida en cuanto a los amigos se les miente, generando envidia y conflictos donde la confianza existía o por lo menos el respeto.

Las lágrimas derramas por los asesinados, por los prejuiciados, por los participantes o por los que desearon evitar la violencia son lágrimas encontradas a través de la sangre que nos convoca a reflexionar sobre nosotros y nuestras acciones en la posibilidad de generar a través de ellas un nuevo camino. Las lágrimas ensangrentadas están condenadas a repetirse en cuanto las voces no se escuchen.

Epilogo. Crepúsculo en compañía. ¿Ser o estar?
Los enfrentamientos no fueron ocasionados por todos. Los mexicanos no deben ser estereotipados por las acciones de otros. Ser mexicano (japonés o chino) no implica ser igual a otro. Es muy cierta la discriminación y violencia, pero esto no fue accidental, fue el producto de la falta de acercamiento entre los grupos: No se trata de culpables, sino falta de comunicación, de ser con otras personas. Ser es participar en conjunto.

4. Imaginarios en la formación de la idea de que son los otros: La Teodinia en los colores del infinito

“Los crepúsculos son el fin de los días; las lunas el comienzo del amanecer”

Existe una forma de crear a partir de nuestra experiencia y vida diaria las ideas para entender el mundo. Lo podemos llamar la construcción de imaginarios.

Se entiende por imaginario -al contrario de la denotación que se le toma comúnmente como irreal-, todas aquellas representaciones que hacemos de lo que nos rodea para así comprenderlo. Crear imaginarios es una forma de explicar a partir de una serie de valores (de agrado, desagrado, bondad, malicia entre otros) lo que se nos presenta.

Crear imaginarios facilita la comprensión por que al otorgar un significado, podemos saber como actuar. Los imaginarios ayudan, pero no son lo único que existe. El papel de los imaginarios juega un rol importante de la mirada de los mexicanos ante los japoneses y los chinos.

Nos hemos acostumbrado demasiado a la imagen que se tiene de otros grupos, que se coloca de forma rígida lo que se considera son las otras personas demostrando el abuso del imaginario. De éste modo el modelo del “chino” se convierte en el único símbolo posible para explicar las diferentes culturas asiáticas.

Anteriormente en las políticas estatales de desprestigio se consideraba a lo “chino” como una categoría inferior, de escaso valor, hasta perjudicial a los valores nacionales como explica Flora Botton “En México fueron conocidas y se arraigaron sobre todo en la clase media ciertas teorías raciales pseudos-científicas que proclamaban la existencia de razas superiores y de razas inferiores y degeneradas con las cuales no era oportuno mezclarse.”

Lo que era un imaginario que acercaba a la concepción de las culturas asiáticas, se convirtió en una figura de desprestigio y de verdades a medias. Cuando un imaginario pierde todo fundamento de constante renovación se convierte en estereotipo.

Este contraproducente clisé puede encontrarse en la apreciación china de un grupo radical en la época de mayor conflicto:

El mejoramiento de las razas es el ideal supremo de todas las naciones civilizadas, por eso si los chinos están corrompiendo nuestra raza, tenemos que restringirlos. Los chinos producen en las ciudades el mismo efecto que las langostas sobre las cosechas: Las destruyen. El mexicano que defiende a los chinos en detrimento del bien nacional es un traidor a su país.

La idea de lo “chino” así como de los “traicioneros mexicanos” es una idea básica que se ha formado y fortalecido a lo largo de las épocas, pero que también se ha empeñado en mantener, pese a su caducidad.

Surge entonces la Teodinia , que proviene del prefijo griego teos, dios y el sufijo dinia, que significa dolor. Entonces ¿Cuál es el significado de todo esto, para que nos sirva en la cuestión de diferencia entre imaginario y estereotipo? Literalmente significa “dolor de dios”. El único dolor que pueden –frente a la inmortalidad en la mayoría de las mitologías- sentir los dioses es la soberbia. En éste caso me refiero a la condición de algunas personas de considerar su verdad como la única.

Este concepto que parece espontáneo y fuera de lugar explica el fenómeno del estereotipo. No por que algunas personas soberbias coloquen un modelo como la única explicación sobre la forma de observar o entender a alguien es la única que existe. El estereotipo olvida que en la diversidad cultural, aun cuando exista una sola excepción esto genera la posibilidad de la diferencia.

El estereotipo marca sin conocer. Facilita la observación de quienes están enfrente, lo simplifica al nivel mínimo. Un sólo chino, japonés o mexicano que sea diferente a este modelo probarán que la diversidad es infinita como los colores que existen aun cuando no los podamos ver.

El imaginario, entonces más que ser un problema, puede ser de bastante ayuda, siempre y cuando esté comprometido con encontrarse ante alguien y conocerse. El imaginario es el dialogo. Un estereotipo es el silencio.

Epilogo. Imaginar es crear la luna de colores cepia
No podremos conocer completamente nunca a nadie, mucho menos a un grupo, ya que siempre estamos en un proceso de cambio; esto no significa que se pueda cargar de valores a otra cultura por la creencia de superioridad. Es importante continuar acercándose a las personas y conocer a base de lo que ellos dicen sobre su cultura, no de los supuestos.








5. El jardín de las voluntades: Apreciaciones sobre lo que se cree que hacen los otros

“Amaneceres carmines esperen a que termine de formar mi luna, esperen a que termine de encontrar las cepias”

La discriminación ha sido producto de diferentes factores: los económicos (desigualdad de condiciones entre mexicanos frente a los chinos y japoneses), los sociales (creencias de la superioridad de unas razas sobre otras), políticas (la segunda guerra mundial) y culturales (la extensión del estereotipo sobre el imaginario). Sin embargo la discriminación no se desea, más bien se convierte en necesidad, en un medio de defensa. Más que justificación resulta comprensible el hecho de discriminar, cuando al sujeto discriminante se interpelan ideas (el daño físico y moral de los extranjeros o el peligro para la seguridad nacional) que le generan miedo, confusión y finalmente el actuar ignorando ciertas realidades (el caso de una mayoría china y japonesa que vivían modestamente frente a ideas de “opulencia”).

La discriminación como señala Manuel Gonzáles Oropeza:

Existe la creencia común que muestra lo mexicano como objeto de discriminación en el extranjero, pero que no concede capacidad en el mexicano para discriminar. La discriminación por cualquier razón es un prejuicio que en caso de darse, se encuentra profundamente arraigado en la afección de intereses de un estrato social hacia otro; no es, por lo tanto, un mero sentimiento espontáneo, sino que la actitud discriminación, pervive sólo cuando las personas discriminadas representan un peligro para los intereses del actor discriminante.

La discriminación es diferente según los casos. Lo que vivieron japoneses y chinos en la primera mitad del siglo XX no es comparable a la discriminación “pasiva” que se ejerce actualmente. En la actualidad no se presenta la gravedad de ése entonces. Puede decirse que el tipo de discriminación entre grupos se debe a la nula formación de canales de comunicación y a la subsistencia de viejos estereotipos.

En foros cibernéticos o en otros espacios subsiste la idea de lo “chino” como todo lo asiático. Se le agregan valores “cómicos” que se convierten en formas indirectas de discriminar: Supuesta forma de hablar (una “l” excesiva en la pronunciación de diferentes emigrantes), sus características (“pequeños”, sucios y flojos) y sus capacidades (“tontos”, mal vivientes).

Aunque el prejuicio por lo regular puede presentar algún tipo de realidad, y por parte de los chinos y japoneses también los hay hacia los mexicanos, la mayoría de veces son presentaciones de las creencias sobre las acciones de otros o sobre sus deseos. Se olvida la auto-adscripción de los pueblos, no se conoce su propia noción de sí mismos.

Las aportaciones de éstas culturas se toman, pero algunos continúan discriminando, sin considerar la valiosa influencia que tienen éstas y otras sociedades, sobre la formación de la mexicana.

Los chinos aunque generalmente caracterizados por cierto aislamiento del resto de la comunidad, formaron una nueva vida en México. Algunos matrimonios mixtos permitió la interculturalidad en el seno de la familia aun cuando conservaran su identidad aportando a la cultura mexicana sus costumbres, arte culinario y algunas técnicas medicinales.

Las migraciones de japoneses han aportado a la cultura mexicana diversos elementos; tecnología; arte culinario como el sashimi, teppanyaki, sukiyaki, el sushi entre otros; artes marciales; arreglos florales; el origami; la técnica del bonsai; cerámica e industria automotriz. En algunos espacios la música, la danza y cine.

La comida, sus actividades, el lenguaje y la cosmovisión, son elementos de una cultura que puede acercarnos a otra. Reconocer la voluntad de otros hace posible la construcción de imaginarios que faciliten la comunicación con otros grupos, siempre y cuando éstos sean construidos desde el conocimiento y no por el prejuicio.

El jardín de las voluntades representa el deseo de cada cultura. El crisantemo, la flor de ciruelo y la dalia son parte del imaginario de las tres culturas; observarlas es un pequeño ejemplo de las formas que muestran la voluntad de lo que quieren ser estas culturas.

El extremo provoca muchos daños como señala Jorge Fong García: “El apego a las formas nos lleva a los extremos, y todo extremo es peligroso; el justo medio, el camino que tanto preocupaban al viejo Lao-Tsé, se pierde si la persona o la sociedad se van a los extremos.” Sin embargo podemos acercarnos y conocernos: Todo empieza con la intención.

Epilogo. Crepúsculos y albas
En estos dos capítulos he revisado que en la formación de imaginarios influyen distintos criterios (lo presunto, lo creíble, lo extremoso), aunque no por ello los imaginarios son irreales o imprecisos. La noción de imaginario puede ser distinta: El encuentro y conocimiento será el siguiente paso que promueva la interrelación pacifica.

Estereotipo y prejuicio son antónimos al encuentro y conocimiento por que la soberbia (estereotipo) y la ignorancia (prejuicio) están limitadas por su propia esencia. El alcance de la diversidad cultural es precisamente éste, el de generar relaciones de respeto y convivencia. Es conseguir que el crepúsculo de nuestras relaciones se convierta en un alba brillante en la que se puede convivir.








6. La actualidad en las relaciones chino-japonesas con los mexicanos: El retrato monocromo

“Increíbles amaneceres cuando las lunas cepias se asoman, nos hace recordar el futuro”

Se acostumbra hablar del fenómeno de la migración como un proceso de contacto, consecuencia de la globalización. Las situaciones del inicio del siglo no son ya las mismas.

En estas condiciones países como China y Japón lucen para México como “potencias económicas”, de las cuales se puede obtener beneficio, pero también de las cuales se tiene que defender el país para hacer frente al poder expansivo de la economía de mercado global. ¿Por qué la relación entre los países se reduce a lo mínimo? La economía no es la única relación existente entre las naciones. Guillermo Bonfil Batalla observa el dinamismo que se está ignorando, atendiendo sólo desde el punto de vista económico:

(…) Creo que esto nos deja mejor preparados para enfrentar el ingreso de México a la cuenca del Pacífico, porque nos hace ver que no es simplemente una oportunidad económica como mucha gente quizás lo entienda, sino que es de alguna manera la recuperación de una historia muy antigua, la recuperación de lazos que han estado presentes en los últimos cinco siglos.

La relación entre culturas no es funcionalista. Inmediatamente al entrar en contacto con otra sociedad se conocen sus diferentes espacios. Después de 1950, aun cuando la población china y japonesa salió de México, comenzó a crecer de nuevo. Los que se quedaron formaron familias en México y de nuevo persiguieron la búsqueda de un mejor nivel de vida. Yucatán, Sonora, Sinaloa y Baja California entre otros estados aun mantienen en su interior comunidades diferentes, participantes en la sociedad.

La comunidad china y japonesa mantiene relaciones sociales, más allá de lo económico. Han construido sus vidas en México. Comenzaron a crear familias más extensas que continúan la historia familiar.

Por otro lado muchas de las tradiciones y aportaciones de estas culturas, ahora son manifestaciones comunes en la sociedad contemporánea mexicana: Muchos gimnasios donde se practican artes marciales como karate; negocios de comida china o japonesa; tecnología como computadoras, carros o electrodomésticos y expresiones culturales como el anime (animación japonesa) en la adolescencia mexicana, entre otras.

Es uniforme afirmar que el único espacio donde interactúan estas culturas es en el espacio económico. Monocroma apreciación que olvida los otros sectores de convivencia.

Emma Nakatani observa el peso cultural que hay en las relaciones entre mexicanos y extranjeros: “Una de las situaciones más fuertes a las que se enfrenta un extranjero es el choque y la asimilación cultural, cuyo eje suelen ser los sentimientos de aceptación y de rechazo por parte de la sociedad receptora”

Por su parte Francisco Romero observa el papel de la conformación familiar como motivo del “aislamiento” cultural:

La integración de estos grupos asiáticos a la actividad económica no tuvo mayores dificultades como su integración social y cultural; éstas dos últimas fueron lentas y difíciles, por cuanto llegaron casados con sus esposas o las mandaban a traer, generándose una exogamia, los chinos fue el grupo que logró integrarse tempranamente casándose con mujeres nativas, mientras que solo siete japoneses se casaron con mexicanas.

Existe el conflicto entre el mercado mexicano y chino, principalmente en lo que se refiere a las condiciones desiguales que enfrenta México ante los chinos. Esto no significa que se debe descuidar este ámbito más bien es necesario poner atención como observa Flora Botton:

Últimamente han aparecido ciertas señales de alarma que no debemos desatender. La fuerza con que las importaciones de China han incursionado en el mercado mexicano, a veces poniendo en peligro ciertas industrias del país, ha provocado reacciones que no siempre son racionales ni se basan en análisis económicos, y no son pocas las instancias en las que tanto artículos periodísticos, como propagandas de radio o televisión hacen alusión al “peligro” que representa China, en términos francamente racistas.

Se debe cuidar las diferentes relaciones y no identificarlas todas desde los mismos parámetros.

Por otra parte diferentes testimonios cuentan sus experiencias en México. Leerlas puede servir para ver la heterogeneidad de visiones que pueden existir sobre la observación de la alteridad sobre los mexicanos.

La aversión del periodo revolucionario afortunadamente no ha trascendido con la misma fuerza. Se mantiene en otros grados. Aquí reside la diferencia entre ver todo desde un lado monocromo, o aceptar las diferentes posibilidades en que las relaciones presentes han modificado o al menos alternado con nuestra propia experiencia.

Se puede ser dos al mismo tiempo, aceptar la identidad como mexicanos, pero también adherirse y respetar otras culturas. No es necesario cerrar las puertas a la posibilidad de interactuar con los otros. Emma Nakatani observa sobre Yoshigei Nakatani, uno de los primero japoneses en llegar a México, lo siguiente:

“Yo soy más mexicano que japonés”, me decía. “Cuando oigo el himno nacional mexicano y veo pasar la bandera mexicana, siento mucha emoción y quiero llorar; siento mucha más emoción que cuando veo la bandera japonesa.” Eso decía pero nunca se nacionalizó mexicano.

En todo contacto existen muchas relaciones diferentes, así como en cada pincel muchos trazos más.

Epilogo. Luna Nueva: la otra cara
La dinámica de contacto entre poblaciones diferentes cuestiona el enfoque que normalmente se le da a las relaciones que tienen mexicanos, japoneses y chinos. Aceptar que en el canal de comunicación hay otras formas de presentarse ante los que son diferentes, convierte en una tarea importante para una interculturalidad que produzca creación y diálogo. La otra cara de la luna es la poco observada, pero la que da muchos mensajes que se necesitan descifrar, como las maneras de entender a las diferentes personas y la pluralidad generada por ellas.


7. Pide un deseo a la estrella de tus ojos: Las posibilidades de cambio en la actualidad

“Qué ese deseo nos acerque a las lunas de color cepia, para poder compartirlas con otros”

Como se vio en el capítulo anterior, las relaciones entre chinos, japoneses y mexicanos son muy diversas. Hoy en día la posibilidad de un acercamiento cultural es más posible. Como señala Flora Botton, nuestra comunicación con otras culturas no ha sido equitativa con respecto a nuestras relaciones con otras:

México, privilegiado por estar entre dos grandes océanos, no ha dirigido equitativamente su mirada hacia ambos. (…) Nuestras miradas hacia el Pacífico, hacia el Occidente que nos empeñamos en llamara Oriente, nunca estuvieron libres de prejuicios importados de Europa, frente a nuestra tradición intelectual.

Lo económico no debe ser lo primordial ante la sociedad. Cuidar que las relaciones sean equitativas será un trabajo que debe ser hecho por todos. Es necesario entender que la “cultura anglo” no es la única interesante en el mundo o con la que se puede tener relaciones.

Los tratados que se dieron desde finales del siglo XIX no deberían de ser los únicos referentes entre las relaciones de países que están en constante contacto, y en los que se puede generar conflictos sino se atienden las problemáticas ya existentes.

En las distintas culturas se olvidan hechos o personas, preponderando otras. Teruko Inoue lo dice refiriéndose a Japón: “En Japón, que ha avanzado extremadamente en cuanto en cuanto al control por el hombre y la civilización de la maquina que se refiere con frecuencia tendemos a olvidar la existencia de la naturaleza” Por otra parte Octavio Paz se refiere al olvido en el caso de las personas de la siguiente manera: “El mexicano siempre esta lejos, lejos del mundo y de los demás. Lejos, también, de sí mismo”.

La posibilidad de cambio se logra cuando no se olvida lo que se ha hecho. Pero no se debe recordar demasiado, se puede cometer el error de vivir del pasado.

Para que se pueda cambiar, y no sólo del lado mexicano, sino también del japonés y chino creo que se tiene que seguir algunos parámetros:

1. Las relaciones no mejoraran hasta que se comience a buscar un encuentro y conocimiento.

2. Es necesario ir borrando los estereotipos (no los imaginarios) ya que éstos más que acercar, alegan a lo que son otras personas y culturas.

3. Para un acercamiento mayor debería haber un mayor cuidado en cuanto al comercio, para buscar una competencia más leal, o por lo menos mantener a las aduanas más alertas. Ya que la disparidad entre lo económico ha dejado a lado las otras relaciones.

4. Difundir el valor real de otras culturas. Por ejemplo señalar en el caso del anime, el significado que tiene todas estas producciones en contra de la generalización inmediata de “la perversidad inmediata” de estas animaciones.

5. Considerar por parte de los mexicanos que aquellas quejas hacia la piratería china o a la “mala calidad” de sus productos puede ser real, pero al final como consumidores se puede optar o no por comprarlos. Es una relación en conjunto.

Encontrarse y conocerse serán dos bases principales en el trabajo de la aceptación de la diversidad cultural y vivirla. Pedir un deseo a las estrellas de tus ojos es cumplir con el compromiso conjunto que se tiene por medio del respeto hacia los otros.

Epilogo. Estrellas a lado de la luna
Aunque no existe conflicto actual como tal, no se tiene que esperar a que acaezca alguno para que exista algún acercamiento. La interrelación esta presente, sin embargo ir pasos más adelante por medio del encontrar y conocer es una tarea que se debe hacer diariamente. Más que una carga, es una forma de expandir los horizontes.


8. Observa tu piel: En ella estamos todos nosotros

“Lunas cepias en carmines mañanas, deseo que aparezcan en lo alto e iluminen todo el mundo”


El mensaje se encuentra en distintas palabras, he tratado hasta ahora colocarlas en este trabajo. Sin embargo es insuficiente; el mensaje se encuentra en nosotros mismos. Nuestra piel llena de agujeros, de pequeños vellos, de lunares, de otras tantas marcas es la señal que ni siquiera somos unidad. Estamos formados de pequeños elementos que nos crean; cada una de esas marcas podrían ser las distintas personas, culturas o grupos que aparecen en nuestras vidas o que aparecerán. Al final somos todos.

La piel nos da tres mensajes importantes:

8.1. Entender la diferencia

La diferencia se encuentra de muchas maneras. Ser diferente no implica que también se puedan compartir acciones, valores, metas y sueños; mucho menos como observa Bonfil Batalla: “Cuando se lucha contra la desigualdad no se lucha contra la diferencia. Una cosa es ser diferente, otra es ser desigual”.

La diferencia es el motivo por lo que se ha podido encontrar alternativas, pero también es necesario decir que todos compartimos una humanidad común. Lo “occidental” y lo “oriental” como estereotipos son tendencias equivocadas por dos razones: Primero no se puede simplificar el mundo; segundo, lo “occidental” y lo “oriental” sólo son una parte parcial de las regiones que se suponen representan.

Hoy en día todos somos partes de otras culturas. Lothar Knauth explica un poco sobre lo occidental y sus limitaciones: “Occidental de por sí no significa ser funcional ya que lo occidental indica nada más que un origen dentro de una cierta matriz cultural, cuyos componentes tienen su propio desarrollo e historia; y que sólo en algunos ocasiones históricas ha estado a la vanguardia de lo universalmente útil”

8. 2. Mirar más allá del absoluto

El egoísmo hacia los otros, hace que nos concentremos demasiado en lo propio. Se ignora la presencia de diferentes personas, ya todo parece cotidiano, la capacidad de maravillarnos o sentir algo por alguien se está perdiendo. Ya sea a los japoneses, chinos, otros extranjeros, o a los pueblos indígenas se les deja a un lado. ¿Por qué una japonesa puede preocuparse más por los indígenas que muchos que convivimos más cerca, será por individualismo?:

Al mirar la suciedad de sus pies y de sus manos se infiere que hace ya varias semanas que no toman un baño. Inconcientemente trataba de no mirarlos, pero siempre los encontraba en todas partes mientras pensaba: “¿Tendrán un lugar en dónde vivir?, ¿Qué harán para conseguir los alimentos?

8.3. Ser, conocer, nosotros

“No sólo nos disimulamos a nosotros mismos y nos hacemos trasparentes y fantasmales: también disimulamos la existencia de nuestros semejantes” : Estas palabras de Octavio Paz reflejan parte de la gran problemática actual. Solamente se le da importancia al Yo. Cuando se reconoce nuestro vínculo con los otros, pasamos a ser “el nosotros”: Reconocer que somos “nosotros” y no el “yo” es el fin de la ausencia, el principio del ser.

Hay un último elemento para considerar, el respeto a la dignidad de otros. Comparto la noción de dignidad de Kenzaburo Oé, un escritor japonés: “Dignidad es la palabra que más me sedujo cuando empecé a estudiar la literatura francesa. El hombre puede vivir con dignidad incluso en las peores condiciones (…) Para mí hay dos tipos de hombres: los que saben conservar su dignidad pase lo que pase y los demás”.

El cuidado a la dignidad nos puede acercar. La dignidad se convierte en aquella luna cepia que puede iluminar nuestras vidas. Los carmines mañanas son lo que vivimos por ahora, pero con estas lunas podemos cambiarlo. Somos, nos conocemos y el nosotros rodean a estas lunas, llenas de esperanza para un nuevo mañana azul.


Epilogo. Lunas cepias en añiles mañanas
La idea puede parecer buena ¿Pero se puede hacer realidad? Espero que sí. Diferentes visiones han formado diferentes soluciones: Se olvidan las voces que han opinado. La noción de la interculturalidad puede aparecer de diferentes maneras, aquí sólo he dado una de ellas: “Ser-Conocer-Nosotros”. Lo único que no se tiene que olvidar es el respeto a las otras culturas. De esta forma en lugar de observar rojos amaneceres, podremos crear nuevos entornos azules.











Conclusiones

A lo largo de estas páginas trate con base a los diferentes textos y autores formar un panorama más inclusivo de otras características. Aprendí de los chinos, japoneses y mexicanos. Ahora puedo confiar en algo más que antes: Todos tenemos derecho a equivocarnos.

Los conflictos generados por los excesos se han superado poco a poco, aun cuando las relaciones actuales no son muy cercanas. El hecho de los eventos violentos marcó una forma de verse, que ha costado bastante superarse. Los factores por los que se actuó parecen incongruentes hoy en día, sin embargo se puede encontrar el efecto de la pasión, del drama de la historia.

También trate de estudiar y crear una diferenciación entre el estereotipo e imaginario. Las palabras por muy parecidas que sean pueden ser muy distintas. Una bella palabra puede dar vida, pero también puede arrebatarla. Creo que aunque me he servido un poco de los factores subjetivos y etimológicos de las palabras, hay casos donde se puede entender y hacer la diferencia entre unos y otros.

Las relaciones económicas, tan estudiadas por ahora, mantienen la preocupación sobre algunos sectores de México. El resultado del apego excesivo a la diplomacia con el Estado estadounidense ha generado que nos olvidemos de otros países que se acercaban más por todos lados. El hermetismo no sólo se muestra hacia lo asiático, se vive con muchas culturas. Por eso mismo lo cultural y social debe participar activamente en generar vínculos más íntimos que cree lazos entre las personas y no únicamente entre los representantes del estado.

Existe la puerta abierta para aprender de otras culturas o para cooperar con base a la práctica nacional. La interculturalidad se muestra como una brecha viviente que puede originar un jardín de flores. Estas flores serán las de la diversidad cultural.

sábado 27 de junio de 2009

“La transnacionalidad de las pandillas juveniles centroamericanas en México, realidad o ficción México, realidad o ficción”

Tailí Lezama Ramírez
Universidad Nacional Autónoma de México
I.- Introducción
El objetivo de este artículo es comprobar si existe o no el carácter de transnacionalidad que se le atribuye a las pandillas juveniles conocidas como “maras”[1].Este término (transnacionalidad) fue utilizado inicialmente por los medios de comunicación a principio de la década de los ochenta con el fin de alarmar a la sociedad y a los gobiernos para incitar la toma de medidas de precaución de carácter violento. Años después, investigadores como Joy Olson, Nielan Barnes, José Miguel Cruz y Ernesto Rodriguez decidieron investigar si verdaderamente se le podía atribuir el carácter de transnacionalidad a las maras. Actualmente el término de transnacionalidad ha sido discutido como un término que puede ser verdadero sólo en algunos aspectos. Mi objetivo es, si es que existe esta transnacionalidad, de la que se ha hablado tanto tiempo, entonces, ¿De que tipo es y como afecta a la sociedad mexicana actualmente?
Para lograr el objetivo primeramente daré un panorama del fenómeno de las maras desde una perspectiva local, dando a conocer sus orígenes y sus características. Luego comenzaré mi discusión sobre el carácter transnacional de las maras, y más adelante, analizaré su dimensión transnacional a partir de la situación de migración y de influencia simbólica en la sub región de Guatemala- México. A lo largo de esta investigación utilizaré como marco teórico las investigaciones sobre la transnacionalidad de las maras, realizadas por los investigadores Gema Santamaría y Carlos Perea del Instituto Tecnológico Autónomo de México, dirigidos por el Centro de Estudios y Programas Interamericanos (CEPI) que proponen la transnacionalidad simbólica mara, también utilizaré datos estadísticos extraídos del Diagnóstico Nacional de Guatemala y El Salvador, publicados por el Instituto Universitario de la Opinión Pública (IUDOP) a cargo de la Universidad Centroamericana, como también un artículo de Ricardo Ravelo, publicado por la revista Proceso, en el que se denuncia la actividad de las maras en cárteles de México, con el fin de contrastar información, teorías y, demostrar y fundamentar el objetivo antes mencionado.


II.- Capitulado
1. Panorama del fenómeno Mara Salvatrucha y Mara Barrio 18
1.1 El origen de las pandillas juveniles en Centroamérica
1.2 Características de las Pandillas juveniles Maras Salvatrucha y Barrio 18.
2. ¿Las maras como red transnacional?
2.1 ¿Existe una transnacionalidad en la organización de las maras?
2.2 La fuerza simbólica de las maras
2.3 Las etapas de migración en Centroamérica; Maras a nivel regional
3. Transnacionalidad en México
3.1 ¿Existe una presencia mara en México?
3.2 Influencia estética y simbólica en pandillas mexicanas.
3.3 Cárteles mexicanos con participación mara.
1.1 El origen de las pandillas juveniles en Centroamérica
Las pandillas juveniles centroamericanas, a lo largo de los años se han visto como una amenaza regional, sin embargo, el origen ha diferido en teorías de distintos autores que proponen distintas causas de la aparición de pandillas juveniles. Algunos investigadores como Elin Cecilie Ranum, proponen que la violencia de las pandillas juveniles surgió como consecuencia de las guerrillas civiles en Guatemala y El Salvador que dieron cabida a características pos guerrilleras que imperan en estos países: violencia, autoritarismo y exclusión; Estas características desencadenaron la ilegalidad permanente en la región. Ranum también propone que las masacres en los penales, provocaron el rompimiento del pacto de no- agresión guatemalteco en el 2005 y esto desencadenó una guerra incontrolable de pandillas tanto en penales como en barrios, y la rivalidad finalmente, se agudizó.
Otros autores como Gema Santamaría Balmaceda afirman que las maras tuvieron origen en Los Ángeles, Estados Unidos, y que estas organizaciones verticales y con la capacidad de coordinar de manera transnacional, se dividieron en dos clicas principales: La Mara Salvatrucha (MS13) y el Barrio 18(B18), de acuerdo con esto, Santamaría dice que:
“El líder de la MS13 o Barrio 18, conocido como ‘palabrero’ estaba ubicado en Los Ángeles y tenía la capacidad de dictar ordenes efectivas a las ‘clicas’ o células de la pandilla que operan a nivel local en San Salvador, Guatemala, San Pedro Sula o Tegucigalpa”.
Gema explica que en el proceso de urbanización de Guatemala, muchos jóvenes y niños llegaron a Estados Unidos, donde las pandillas como la del Barrio 18 ya existían, y estos niños y jóvenes se integraron fácilmente a modo de protegerse de la exclusión social. Este factor es importante, a medida que fue la migración la que desencadenó la formación de grupos pandilleros en Centroamérica, que reprodujeron a los grupos pandilleros que tenían más de tres décadas existiendo en los barrios latinos de Estados Unidos.
Con base en este punto, es importante recalcar que este proceso de formación de redes sociales, en este caso pandillas, conforma una característica de una minoría étnica que en ese momento eran los chicanos en Estados Unidos.
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1.2 Características de las Pandillas juveniles Maras Salvatrucha y Barrio 18.
La Mara Salvatrucha y la mara El Barrio 18 son las dos clicas o pandillas más importantes en Centroamérica, el 95% de los pandilleros pertenecen a la Mara Salvatrucha o al Barrio 18. Se estima que un 80% pertenece a la Mara Salvatrucha, mientras que un 15% pertenece al Barrio 18.
En todas las pandillas juveniles, no solo en la Mara o en el Barrio 18, existen pandilleros que constituyen un grupo, donde cada quien tiene su historia y motivos para entrar en ese mundo. Varios estudios han comprobado que el fenómeno de las pandillas se relaciona estrechamente con jóvenes de barrios marginales en zonas urbanas, muchos de ellos tienen una historia familiar problemática: desintegración familiar, violencia o maltrato; Lo cual facilita la inserción en pandillas, pues la clica es la única representación de familia que tienen.
En la investigación de Ranum, se encuestó a varios jóvenes pertenecientes a maras que actualmente están en un centro de penitencia, la encuesta arrojó que: la población pandilleril es desproporcionada en cuestión de género, ya que la mayoría de los pandilleros son hombres (92.3%), mientras que el resto son mujeres (7.7). Otra característica importante es el bajo nivel de escolaridad: el 7.7% nunca estudió, el 46.1% dejó la escuela antes de llegar a tercer grado y el 40% desertó entre cuarto y sexto grado, sólo el 4.6% ha estudiado algún nivel de secundaria y bachillerato. Estas cifras ayudan a comprobar lo que mencioné anteriormente, los jóvenes de las pandillas provienen de ambientes marginales.
Tradicionalmente las pandillas agrupan jóvenes para defender su territorio, defenderse de otras pandillas y para participar en actividades delictivas con remuneración. El ingreso y la permanencia dentro de la mara o clica, implica cuestiones violentas y de humillación.
Entre las características más destacadas de la Mara y el Barrio 18 se encuentran: la estética pandillera (tatuajes en caras y cuerpos), códigos de ingreso (golpizas), el comportamiento y la disciplina. El comportamiento dentro de la clica es mucho más complejo que una pandilla común y corriente. Sus rasgos simbólicos y señas les brindan cohesión y pertenencia. Las normas de ingreso y salida de la Mara o del Barrio 18 son extremadamente estrictas para garantizar la lealtad, protección y cohesión del grupo. Las características de ingreso van desde aguantar golpes hasta matar a alguien como muestra de iniciación.


2.1 ¿Existe una transnacionalidad en la organización de las maras?
La Mara Salvatrucha y el Barrio 18 son las dos principales pandillas a las que pertenecen los jóvenes en Centroamérica y generalmente se conciben como organizaciones criminales con una estructura vertical y con la capacidad de coordinar, de manera transnacional. El carácter de transnacionalidad es el que cuestionaré a lo largo del trabajo, con base en la investigación de Gema Santamaría, que afirma que esta suposición carece de evidencia empírica, validándose en el estudio reciente de la Red Trasnacional de Análisis de Maras[2]. Ella propone que, en todo caso, si existe una transnacionalidad, los vínculos no son formales ni están institucionalizados y que las maras operan con una red de crimen desorganizado.
Aunque Gema cuestiona la transnacionalidad de las maras, la mayoría sabemos que las maras tienen este carácter a nivel internacional, por lo que en su investigación se hace la siguiente pregunta: “¿Qué explica entonces que la MS13 y la pandilla del Barrio 18 hayan pasado de lo local a lo nacional y de lo nacional a lo regional?”. La autora se responde:
“La explicación reside tanto en la fuerza simbólica que tienen los rasgos identitarios de las maras como en la existencia de flujos migratorios que extendieron la presencia de estos grupos, por lo menos, en cinco países: Estados Unidos, México, Honduras, Guatemala y El Salvador.”[3]
La fuerza simbólica y los flujos migratorios, son los dos factores que voy a desarrollar a continuación y a lo largo de mi artículo, para explicar porque las maras son importantes regionalmente y transnacionalmente.

2.2 La fuerza simbólica de las maras
Las maras son muy atractivas para los jóvenes que buscan un sentido de pertenencia, se ven atraídos a la solidaridad y protección que les brinda la clica y que el Estado ha dejado de brindar. También se ven atraídos a la fuerza simbólica de las clicas (formas de hablar, caminar y vestirse).
La fuerza simbólica de las maras sigue atrayendo a miembros y llama la atención de jóvenes, los cuales en muchos casos, como lo demuestra el caso de los grupos juveniles en Chiapas llamados clones, intentan imitar a las maras que han surgido en algunos municipios del estado.
2.3 Los momentos de migración en Centroamérica: Maras a nivel regional
La migración es el otro factor importante en el carácter de transnacionalidad. Ha habido cuatro oleadas o momentos de flujos migratorios importantes para la proliferación de maras a nivel regional. De estas cuatro, sólo las tres primeras puede decirse que influyeron como un factor directo para desencadenar la formación de grupos pandilleros en Centroamérica, ya que a partir de 2003, estos momentos de flujo sufrieron un cambio, por lo que la cuarta etapa será cuestionable. Aún así, no podemos negar que la migración sea un factor importante para determinar el carácter transnacional que se le da a las maras. Según Gema:
“La migración se convierte en estos tres momentos en un factor que le imprime nuevos rasgos a las pandillas locales que ya existían en la región y abre la posibilidad de crear vínculos que vayan mas allá del territorio nacional.”[4]

El primer momento migratorio se desarrolló a mitad del siglo XX en dos circunstancias diferentes. La primera se dio en Los Ángeles, con el surgimiento de las pandillas latinas, conformados por migrantes mexicanos que se fueron expandiendo. Estas pandillas latinas surgieron como resultado de las redes de inmigrantes y de reivindicación étnica, que a su vez surgieron como resultado del ambiente de exclusión y discriminación que enfrentaron los latinos en las grandes ciudades estadounidenses. La otra circunstancia se dio en el norte centroamericano y se vincula con un proceso de aceleración de la urbanización que generó pandillas, en donde sus operaciones estaban circunscritas a su barrio o colonia.
El segundo momento migratorio sucedió en los años ochenta, ya que, debido a la violencia y los enfrentamientos armados en Guatemala y El Salvador, varios niños y jóvenes migraron a Estados Unidos; este podría ser uno de los primeros momentos en donde se adscribe la característica de transnacionalidad a las maras. Ante la exclusión y discriminación, los niños y jóvenes se unieron a las pandillas ya existentes como la del Barrio 18 o Mara Salvatrucha (de origen salvadoreño), porque estas representaban seguridad y el respeto ante otras pandillas. Como mencioné, esta es de las primeras etapas en la historia donde las maras traducen sus códigos simbólicos a nivel transnacional. Estas maras no solo compartían símbolos si no que compartían el carácter de migrantes, y, al compartir esa condición surgieron pandillas que se cohesionaron mediante la reivindicación étnica en un país ajeno (Estados Unidos).
La siguiente es la tercera ola migratoria que apareció en los noventa después de la guerrilla. En Estados Unidos fueron deportados miles de migrantes por cuestiones de seguridad. Debido a lo desordenada que fue esta deportación, no permitió que los países de origen de los migrantes pudieran reconocer a los deportados con antecedentes penales.
La proliferación de maras centroamericanas y de origen californiano es la culminación de esta tercera etapa que le da carácter transnacional. Uno de los principales factores para que en los países del triángulo del norte (Guatemala, El Salvador y Honduras) proliferaran las maras en las zonas urbanas, fue que, el proceso de desmilitarización fue muy abrupto y quedaron espacios de poder y violencia sin legitimación política, aunado a la exclusión social, pobreza, crisis económica y corrupción gubernamental que sufrían estos países.
El cuarto momento se dio desde fines de los noventa hasta la actualidad, donde la crisis económica y los efectos del huracán Mitch en 1998 fueron los principales factores de la migración de Centroamérica a Estados Unidos, donde los migrantes prolongaron su estadía en México. A causa de la violencia que tomó fuerza a lo largo de los años en Centroamérica, surgieron políticas de mano dura en toda la región, esto, aunado a las políticas migratorias estadounidense post 11 de septiembre que pusieron la seguridad como prioridad, hicieron que algunos cuantos migrantes convirtieran a México en su nuevo destino y no en un país de paso.

3.1 ¿Existe una presencia mara en México?
Como mencioné antes, la cuarta etapa tuvo un impacto que abarcó México. Las maras comenzaron a hacerse presentes en el sur de México: Tapachula, Chiapas. Sin embargo, no es menester afirmar que debido a la migración, existe una proliferación de maras en México, ya que, no todos los jóvenes migrantes centroamericanos pertenecen a las maras. No obstante, no hay que descartar que existan células pertenecientes a la Mara Salvatrucha o al Barrio 18 en la región, aunque estas no estén conectadas entre sí ni mantengan una organización delictiva transnacional, esto significa que, el nivel de operación transnacional de las maras es inexistente. Esto se demostró por Gema Santamaría, la cual en su investigación, arrojó los siguientes datos: En Guatemala el 58.5% de los pandilleros niega que existe una relación con pandillas de otros países, 41.5% afirmó que esta relación es de carácter informal y el 18.5% mencionó una relación formal, jerárquica y estructurada que incluye recibir órdenes.
En El Salvador, la encuesta que realizó el Instituto Universitario de Opinión Pública (IUDOP) para el diagnóstico de la Red Transnacional de Análisis sobre Maras arrojó que: sólo el 28.2% de los pandilleros habían tenido relación con pandillas de otros países, de este, el 42.9% había sido para intercambiar información y el 23.1% para recibir órdenes. Las cifras expuestas aquí tienen validez y credibilidad si consideramos que las cárceles es el único lugar donde verdaderamente se han fortalecido las operaciones y contactos transnacionales.
El término “mara” se comenzó a escuchar en México recientemente. Podemos considerar que el primer encuentro que México tuvo con este término fue cuando algunos jóvenes que pertenecían a las maras, aparecieron en la frontera sur del país en el 2004 en Tapachula durante un desfile del 20 de noviembre, la radio local advirtió que las maras habían invadido el lugar y que habían ocurrido enfrentamientos entre la MS y el B18, lo que desencadenó una histeria colectiva que suscitó la suspensión de clases. Fue desde entonces que las “maras” aparecieron en varios periódicos del país y se necesitó de personas que tomaran decisiones para tratar estas dimensiones, así como de programas de seguridad pública ante la supuesta amenaza de las maras.
Estas medidas referentes al fenómeno mara, han tendido a exagerar tanto en la opinión pública como en los medios de comunicación. Estas exageraciones tienen que ver con la percepción de que, si es verdad que somos vecinos de esos países, sería posible la proliferación de esas pandillas. Sin embargo empíricamente y con el diagnóstico brindado para México por el investigador Carlos Mario Parea Restrepo, se demuestra que la presencia de las maras es limitada.
En México existen dos momentos claves para determinar la presencia mara. El primero es que, tras el cuarto momento de migración, existió una extorsión por parte de pandilleros centroamericanos en los denominados “trenes de la muerte”, donde la Mara Salvatrucha fue implicada en asaltos y en el control del derecho de paso de la frontera y del uso del tren. Sin embargo, sería injusto adjudicarle las injusticias migratorias sólo a estas pandillas y descartar que los cuerpos militares y policiales también incidan en extorción y maltrato a inmigrantes. La pandilla Barrio 18, se instaló en el centro y afueras de Tapachula, participando en actividades delictivas y manteniendo su rivalidad con la Mara al margen fronterizo. La presencia de mareros en el sur de México no duró mucho debido a programas de seguridad establecidos en el 2003, en colaboración con Guatemala y El Salvador, donde, a partir de estos se detuvo en 2003 a 74 mareros, en 2004 a 201 y en 2005 a 109. También se implementó el desarrollo de programas de carácter preventivo en el ámbito escolar y laboral, que orientaron a muchas personas en el esquema centroamericano de violencia.
El segundo momento clave después del cuarto momento migratorio que determina la presencia de maras en México, fue el huracán Stan, que destruyó las vías del tren en las fronteras de México y Guatemala, lo que trajo consigo la desaparición de asaltos y operaciones delictivas para los mareros.

3.2 Influencia estética y simbólica en pandillas mexicanas.
Aunque en 2005 se dio el fenómeno de “mexicanización de las pandillas”[5], donde jóvenes mexicanos se proclamaban parte de las maras, en realidad esto no tuvo mucha relevancia. Para sustentar esto, citaré a Carlos Mario Parea: “…las maras mexicanas (o mejor dicho, chiapanecas) adquieren rasgos comunes de la mayoría de las pandillas locales en México.” Cabe mencionar que estas pandillas presentan mucho menor índice de violencia y una organización mas fluida.
Entonces, dicho lo anterior, se puede asumir que la influencia de las maras se limita únicamente a la adopción de rasgos identitarios, y la imitación de la simbología mara, que se manifiesta en los tatuajes y grafitis de los jóvenes. En México la transnacionalización ha cobrado un rubro muy fuerte sólo hablando en términos de estética y de símbolos. Y como se mencionó en el apartado “La influencia simbólica de las maras”, las imitaciones de jóvenes chiapanecos radica en la atracción de símbolos de pertenencia y estereotipos de dominación.
Existen actualmente en Chiapas 1333 mareros, de los cuales un 60% es mexicano, y de este, un 90% son de origen chiapaneco. De acuerdo con la evidencia empírica recolectada por la Red Transnacional de Análisis sobre Maras, se puede afirmar que las maras no tienen una participación activa y organizada en actividades delictivas en Chiapas. Gracias al análisis de Parea, se puede sostener que, tanto los operativos de seguridad, como el paso del huracán Stan, disminuyeron en gran nivel el grado de amenaza de las maras en México.

3.3 Cárteles mexicanos con participación marera.
Recientes artículos en la revista Proceso, han denunciado la participación de la pandilla centroamericana Mara Salvatrucha con el cártel de Sinaloa y la participación de los Kaibiles (desertores del ejército guatemalteco) con el cártel del Golfo. La revista dice:
“Tanto el cártel de Sinaloa como el del Golfo, reforzados con miembros de la Mara Salvatrucha –éstos se incorporaron a Los Pelones, el brazo armado de El Chapo Guzmán–, como los kaibiles, aliados a Los Zetas, se caracterizan por ejecutar las mismas prácticas de homicidio: Decapitan a sus rivales, les cortan manos, lengua o pene; les sacan los ojos o bien algunas de sus víctimas aparecen con rollos de dólares o el dedo índice introducido en la boca, según la presunta “falta” que hubiesen cometido.”
En ese mismo articulo, la revista menciona que el Chapo se ha posicionado muy bien en Chiapas, reclutando a pandilleros para incorporarlos a los trabajos (matar) de su organización. La revista menciona que, los miembros de la Mara realizan los “trabajos sucios”, de eliminar a enemigos.
La PGR tiene detectados a miembros de la MS, en algunos estados del norte del país como: Baja California, Tamaulipas y Chihuahua. La revista dice que el cártel de Sinaloa utiliza a los Mara para cuidar cargamentos de droga, a muy bajo costo.
Me parece importante mencionar estos artículos, ya que, en contraste con la teoría de Gema Santamaría en la que he apoyado mi marco teórico, no concuerdan. Sin embargo, gracias a la investigación que he hecho, puedo afirmar que, si bien existen cárteles mexicanos que contraten a integrantes de la Mara, estos no juegan un papel relevante en el desempeño de los cárteles. Los trabajos que les asignan son de baja remuneración y los integrantes Maras no ocupan puestos importantes en el crimen organizado.

III.- Conclusiones
Las maras son un fenómeno que no podemos dejar de lado ya que es un fenómeno muy complejo que implica factores sociales y económicos de la región. Sin embargo, no debemos tomar medidas alarmistas o amarillistas con respecto a este fenómeno transnacional en México, debido a que no lo existe. No existe una evidencia empírica que demuestre que las maras tienen una característica de crimen delictivo organizado transnacionalmente. Inclusive con el endurecimiento de fronteras, los jóvenes migran cada vez menos a nuestro país y los jóvenes que si lo han hecho y están en México, no han logrado reproducir el carácter delictivo y de violencia que se da en las clicas centroamericanas.
Las maras únicamente representan a nivel meramente transnacional y palpable, una influencia simbólica y estética. Las maras se han “mexicanizado”, como propone Perea Restrepo, sólo imitan símbolos y no representan ninguna amenaza considerable en la seguridad pública, a diferencia de los países de Centroamérica.
En México las maras tienen una presencia limitada, que no tiene que ver con el crimen organizado y el narcotráfico en el país. Los cárteles son otro tema importante, que amerita estudio debido a su impacto en el narcotráfico en México, pero no están vinculados de manera directa con las maras.
De lo que nos deberíamos preocupar es del problema de las pandillas locales y tomar medidas sobre este otro fenómeno. La Red Transnacional de Análisis de Maras ha realizado investigaciones en barrios del DF, Morelia y Tijuana, y ha evidenciado la existencia de pandillas locales que, aunque son menos violentas y con pobres vínculos con el crimen organizado, representan, como ya mencioné, un fenómeno socioeconómico que revela la situación marginal en México. Estas pandillas locales, a diferencia de las medidas centroamericanas de mano dura, deberían de ser atendidas con programas sociales de inclusión para este sector juvenil en el país, ya sean programas para crear espacios deportivos, de becas o apoyo económico y de apoyo familiar.
Sin más que decir, es importante recalcar que la transnacionalidad de las maras reside únicamente en el poder simbólico que representan para otras pandillas locales (como los maras mexicanizados de Chiapas, o pandillas chihuahuenses aficionadas al grafiti) y en la imitación de estos símbolos y esteticismo característicos la las clicas.
Bibliografía:
· Santamaría Balmaceda Gema, Maras y pandillas: limites de su transnacionalidad, México, [en línea], Revista Mexicana de Política Exterior, Secretaría de Relaciones Exteriores, 24 pp. México. Dirección URL: http://portal.sre.gob.mx/imr/pdf/04GemaS.pdf

· Ranum Cecilie Elin, Pandillas juveniles transnacionales en Centroamérica, Diagnóstico de Guatemala, [en línea], Instituto Universitario de Opinión Publica, Universidad Centroamericana, 66pp. Dirección URL:
http://www.iidh.ed.cr/BibliotecaWeb/Varios/Documentos/BD_707101606/Pandillas%20Juveniles%20Diagnostico%20Gua%2007.pdf?url=%2FBibliotecaWeb%2FVarios%2FDocumentos%2FBD_707101606%2FPandillas+Juveniles+Diagnostico+Gua+07.pdf

· Barnes, Nielan, Resumen Ejecutivo1Pandillas juveniles transnacionales en Centroamérica, México y los Estados Unidos, [en línea], Centro de Estudios y Programas Interamericanos, Instituto Tecnológico Autónomo de México, 12pp. México. Dirección URL:
http://interamericanos.itam.mx/maras/docs/Resumen_Ejecutivo_Espanol.pdf

· Perea Restrepo Carlos Mario, Red transnacional de análisis sobre maras y pandillas, [en línea], Pandillas en México Informe de investigación, Centro de Estudios y Programas Interamericanos, Instituto Tecnológico Autónomo de México, Noviembre 14 de 2006, México, 158pp.Dirección URL:
http://interamericanos.itam.mx/maras/docs/Diagnostico_Mexico.pdf

· Ravelo Ricardo, Maras y kaibiles al servicio del narco, [en línea], Proceso, México. Dirección URL:
http://www.proceso.com.mx/noticias_articulo.php?articulo=64707




[1] El término “mara” o “las maras” se utiliza para referirse a cualquier pandilla o clica juvenil centroamericana. El término Mara (con m mayúscula), se refiere a la pandilla juvenil Mara Salvatrucha o MS13. El término “mareo” hace alusión a cualquier pandillero centroamericano.
[2] Esta Red es un proyecto del Centro de Estudios y Programas Interamericanos (CEPI) del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) con colaboración de investigadores de la región.
[3] Santamaría Balmaceda Gema, Maras y pandillas: limites de su transnacionalidad, México, Secretaría de Relaciones Exteriores, [en línea], Revista Mexicana de Política Exterior, 24 pp., México. http://portal.sre.gob.mx/imr/pdf/04GemaS.pdf
[4] Ibíd.


[5]Perea Restrepo Carlos Mario, Red transnacional de análisis sobre maras y pandillas, [en línea], Pandillas en México Informe de investigación, Centro de Estudios y Programas Interamericanos, Instituto Tecnológico Autónomo de México, Noviembre 14 de 2006, México, 158pp.Dirección URL:
http://interamericanos.itam.mx/maras/docs/Diagnostico_Mexico.pdf.

jueves 25 de junio de 2009

QUÉ ES LA DEMOCRACIA DEL ESCUCHAR

QUÉ ES LA DEMOCRACIA DEL ESCUCHAR

Jesús González Jaramillo[1]

Introducción

La democracia participativa, es una forma de “gobierno”, que se caracteriza por que quienes la viven saben escuchar y porque la estructura socio-política donde se desarrolla es horizontal y por ende no es jerárquica, además el poder está repartido entre todos los sujetos, es decir, es un poder obediencial donde los que “mandan” (son elegidos por todos y todas), lo hacen obedeciendo a los acuerdos que se llegan mediante el consenso en las asambleas comunitarias. Por otro lado, en la democracia representativa, sólo un pequeño grupo manda, únicamente una persona puede ser presidente y decidir sin que el resto del pueblo esté presente, aunque las decisiones les afecten, es una estructura piramidal y con jerarquías.

La democracia del escuchar o participativa, pretende transformar y crear nuevas instituciones que sirvan al beneficio del pueblo, y para que todos y todas nos sintamos participes y representados. También creo que es una alternativa que puede servir de entrada al diálogo entre las distintas culturas, y en la medida de lo posible poder construir acuerdos mediante consensos que nos lleven a una mayor equidad social y política; en la cual consideremos que somos escuchados y escuchadas recíprocamente, es decir, que podamos complementarnos sin intentar imponer nuestras ideas y actos como los “mejores” y únicos.

La relevancia del tema la encuentro en tanto que al existir por lo menos dos nociones de democracia: la participativa y la representativa en la época actual, a partir de las distintas culturas y cosmovisiones, es posible vislumbrar cómo éstas se constituyen, por medio de la interacción entre las distintas perspectivas. Además, deseo reflexionar en torno a cómo la hegemonía dominante ha impuesto su idea de democracia representativa a un amplio sector de la sociedad (incluyendo algunos pueblos originarios), con la pretensión de universalizarla. Ya que en la cultura occidental el compromiso, la relación, y la trascendencia en el mundo se da o se busca de manera individual, por ende sólo uno puede mandar y decidir por el resto de la sociedad; en cambio, entre los tojolabales estas formas son comunitarias.

Por tal motivo, interesa mostrar ese otro tipo de “gobierno”, la democracia del escuchar o participativa que se da entre los tojolabales en el sureste mexicano. En la democracia representativa, sólo unos pocos deciden; en cambio, entre los tojolabales todas y todos se escuchan, se emparejan y se complementan, para llegar a sacar acuerdos mediante el consenso y resolver sus problemas. La importancia de ello, la encuentro en la cuestión de cumplir y comprometerse con la comunidad, es decir, con el nosotros de los tojolabales.

En un primer apartado desarrollé brevemente la perspectiva de la democracia del escuchar, para poder hacer la distinción entre la democracia representativa (cosmovisión occidental) y la democracia representativa o del escuchar (cosmovisión tojolabal). La democracia representativa, en el siguiente apartado lo abordaré rápidamente, ya que ha sido trabajada por diversos autores a profundidad.

Considero importante explicar algunos conceptos, para entender de mejor manera la democracia que se vive entre la cultura tojolabal, porque ésta se conoce poco en la cultura occidental, he decidido explicar sólo cuatro no porque sean los más importantes, pero si son los que pienso ayudan a fundamentar esta forma de “gobernarse”. En primer lugar está el nosotros, pues a partir de éste se explica la estructura sociopolítica entre los tojolabales, posteriormente abordaré el concepto de todo vive, el cual nos explica que en esta cosmovisión no existen objetos, es decir, que proclama que todas las relaciones entre humanos, animales, plantas, casas, etc., son de sujeto-sujeto y no de sujeto-objeto, como estamos acostumbrados en occidente.

Como tercer concepto, opté por la complementariedad, la cual permite llegar a un equilibrio, es decir, emparejarnos y así relacionarnos con toda la naturaleza de manera horizontal, entre iguales, para que esto nos permita dialogar y llegar a acuerdos, por medio también del consenso. Es importante señalar que estos cuatro conceptos, se relacionan con el que en realidad quiero explicar de manera más amplia, que es el escuchar, así que intentaré relacionar éste con cada uno, para poderlos entender entrelazados.

En el siguiente capítulo abordaré brevemente algunos conflictos a los que los tojolabales se han enfrentado y como los han resuelto. Por último, hago una breve reflexión, en donde se plasman algunos pendientes que podré tratar en otro escrito, además de intentar dar respuesta a algunos cuestionamientos que nos surgen después de elaborar este pequeño trabajo.

Me he permitido, agregar dos apéndices con la intención de que sirvan como ejemplos, para intentar ilustrar las ideas que pretendí exponer en el texto.

La democracia participativa o del escuchar

El tema se deriva de la lectura del libro de: Lenkersdorf, Carlos (2008), Aprender a escuchar. Enseñanzas maya-tojolabales, México, Plaza y Valdés. En el que el autor expone el tema del escuchar, al cual no se le da mucha importancia en la mayoría de las lenguas occidentales. En particular, intentaré dejar en claro qué, no hay justificación -desde nuestro punto de vista- que valide la imposición de la hegemonía dominante según la cuál, la democracia representativa es la mejor manera de “gobernarnos”, en este caso imponiendo, la manera y la idea, por la cual es posible llegar a construir una sociedad “justa” y equitativa.

A pesar de la interrelación con otras culturas, muchos tojolabales y tzotziles, mapuches, aborígenes, entre otros, han logrado mantener a la largo de la historia, sus formas de convivir, muchas de sus creencias, costumbres y claro, con ello, su cosmovisión y su lengua (ahora la tojolabal nuevamente escrita, aunque no me voy a detener en explicar esta situación, porque no es el objetivo de este escrito). Sin embargo, quienes vivimos más cerca del centro político del país, estamos casi totalmente cooptados e ideologizados, por la cultura dominante occidental, esto se observa ante todo en la forma en que nos “gobiernan”. Dónde uno es el líder, el que manda mandando, sin tomar en cuenta a la comunidad política, negándole su participación.

I. Democracia

El vocablo democracia deriva del griego DEMOS: pueblo y KRATOS: gobierno o autoridad, y significa gobierno o autoridad del pueblo. Es la ”Doctrina política favorable a la intervención del pueblo en el gobierno o el predominio del pueblo en el gobierno político de un Estado” (Dic. de la lengua española, 2001, 964).

Dicho de otra forma, es una forma de organización de grupos de personas, cuya característica predominante es que la titularidad del poder reside en la totalidad de sus miembros, haciendo que la toma de decisiones responda a la voluntad colectiva de los miembros del grupo.

En sentido estricto la democracia es una forma de gobierno, es decir, de organización del Estado, en la cual las decisiones colectivas son adoptadas por el pueblo mediante mecanismos de participación directa o indirecta que le confieren legitimidad a los representantes. En sentido amplio, democracia es una forma de convivencia social en la que todos sus habitantes son libres e iguales ante la ley y las relaciones sociales se establecen de acuerdo con mecanismos contractuales.

La democracia se define también a partir de la clásica tipificación de las formas de gobierno realizada por Platón, primero, y Aristóteles después, en tres tipos básicos: monarquía (gobierno de uno), aristocracia (gobierno de pocos) y democracia (gobierno de la multitud para Platón y "de los más", para Aristóteles). Además, es importante mencionar que, Aristóteles planteó como algo natural que existieran esclavos y ricos, también explicó cómo la pobreza influye en esta relación. “Y así, la pobreza impide saber mandar y sólo enseña a obedecer a modo de esclavo; la extrema opulencia impide al hombre someterse a una autoridad cualquiera, y sólo le enseña a mandar con todo el despotismo de un señor.”(Aristóteles, 2000, 1255ª- 37).

Hay democracia directa cuando la decisión es adoptada por cada uno de los miembros del pueblo. Hay democracia indirecta o representativa cuando la decisión es adoptada por personas reconocidas por el pueblo como sus representantes. Por último, hay democracia participativa cuando se aplica un modelo político que facilita a los ciudadanos su capacidad de asociarse y organizarse de tal modo que puedan ejercer una influencia directa en las decisiones públicas o cuando se facilitan a la ciudadanía amplios mecanismos plebiscitarios.

II. Conceptos clave para entender la democracia del escuchar o participativa

2.1 El nosotros de la cultura tojolabal

“Escuchamos la lengua de un pueblo de una cultura milenaria, en la cual sigue presente una historia sin enemigos, sin pobres y ricos y cuyo concepto fundamental es el nosotros y no el yo de los ganadores, líderes, jefes, presidentes, campeones y mandones” (Lenkersdorf,2008,18).

A diferencia de nuestra cultura occidental, específicamente en la ciudad de México, la cultura tojolabal está organizada social y políticamente de manera horizontal, por eso el concepto clave es el nosotros, en donde se incluye a todos los seres vivos, no sólo a los seres humanos, sino también a las plantas, los animales, la casa, etc., es decir, que para los tojolabales todo vive y por tanto todo tiene corazón y siente; es por eso que tenemos que respetar porque no somos más importantes que esos seres; en ésta cultura no existen los objetos, sólo los sujetos.

Lo anterior no quiere decir que ellos nieguen la individualidad, sino que se espera su presencia y aportación al nosotros según la capacidad de cada uno. Es importante señalar que el nosotros excluye líderes y superiores, que pretenden saber más y mejor, sin embargo esto no conduce al desorden y a la anarquía, porque el poder está repartido entre todos los constituyentes del nosotros que son responsables y corresponsables del bienestar del cuerpo político-social.

Tampoco se pretende, que entre ellos no exista una autoridad o autoridades, pero éstas son elegidas y mandadas por el pueblo, es decir mandan obedeciendo y no mandan mandando. En la cultura occidental nos han convencido de que “debe haber especialistas, superiores, presidentes, oligarquías o partidos en cuyas manos se concentra el poder y de donde proceden las leyes que mantienen el orden social, el Estado de derecho y la legalidad.” (Lenkersdorf,2004,122).

La realidad tojolabal nos demuestra que no es necesario este sistema impositivo, donde unos cuantos deciden. Es por tal razón que el nosotros se distingue de la democracia representativa de la sociedad dominante en donde la inequidad se explica por su estructura piramidal, jerárquica social; sin embargo, en el nosotros, aunque no exista un discurso formal escrito (como una constitución), la democracia se vive porque el poder se reparte entre todos los comuneros. Se busca diría Lenkersdorf el emparejamiento, a partir de tener fines en común, aunque con tareas distintas, si bien algunas se comparten.

El escuchar permite la existencia del nosotros y excluir las particularidades, porque pone en contacto a todos, a los de arriba con los de abajo, pero por parte de la cultura occidental se le da poca importancia al escuchar a los demás, sólo queremos que se nos escuche, porque la hegemonía dominante tiene la razón y hay que acatar lo que se nos dice. De esta manera, el no querer escuchar, rechaza al nosotros de los cuales podemos aprender, en tanto que el escuchar es básico para propiciar el diálogo y éste no es posible si los dialogantes no se escuchan mutuamente: con el oído, pero también con el corazón dirán los tojolabales.

El escuchar ayuda también a los tojolabales a liberarse de su yo, de su individualidad. Para percibir a los demás y liberarse del mundo del yo los hace entrar al nosotros, y quieren escuchar tanto sus voces, como sus corazones, para conocer y entender a los otros y, a su vez, averiguar también como son ellos (los tojolabales), para así poder liberarse de ideas (los indios son ignorantes, su lengua es dialecto, su forma de “gobierno” no cuenta, etc.) que les han metido en la mente desde otras perspectivas, desde que llegaron los europeos en el siglo XVI hasta nuestros días, acerca de los demás y de ellos. “Esta es una liberación poco conocida en la sociedad dominante occidental en la cual, reina la libertad individual que busca la libertad de lo que limite al yo. (Lenkersdorf, 2008, 91).

Presentaré un ejemplo, en donde podemos observar que el yo no se niega, sino que está integrado en el nosotros que se compone de los yo’s cuyos compromisos constituyen el nosotros de la comunidad.

Cuando en una comunidad tojolabal se comete una infracción, un delito o alguna situación semejante que altere el orden, se dice uno de nosotros cometimos un delito. Podemos observar entonces en esta frase que existe una corresponsabilidad (cometimos), a partir de la cual se resolverá el problema. Se le pide al sujeto infractor que acuda a la asamblea, en donde se encuentra reunida la comunidad –incluidos sus familiares más cercanos- se le escucha y también él escucha a la comunidad, pero en lugar de enviarlo a la cárcel, le asignan trabajos que contribuyan a la comunidad en general, así no lo excluyen sino que intentan mantenerlo dentro del nosotros; se colabora, pues, con él para que entre todos solucionen el problema. Cabe mencionar que desde una concepción individualista en situaciones similares, la frase sería uno de nosotros cometió un delito y por lo tanto él solo tendrá que pagar por el mal que ha hecho.

2.2 Todo vive entre los tojolabales

“Nuestra Madre Tierra, ja jnantik lu´um, representa una realidad fundamental para los tojolabales. Por eso respetarla no se refiere sólo a ella, sino a todos sus hijos, es decir, la milpa, las plantas, toda la naturaleza, y todo lo que hemos hecho, porque lo producimos con lo que Nuestra Madre Tierra nos proporciona. Este respeto implica el reconocimiento de todo lo que nos encuentra y encontramos en nuestra vida. Este respeto es uno de los principios organizativos que nos guían y según el cual vivimos desde la perspectiva tojolabal. Dicho de otro modo, el respeto exigido se explica porque estamos eslabonados con todo lo demás por el nosotros cósmico” (Lenkersdorf, 2004,128).

Posiblemente, para los que pertenecemos a la cultura occidental no sea fácil entender esta concepción tojolabal, (si bien estos “conceptos” no sólo se observan entre los tojolabales, sino también en muchos otros pueblos aborígenes originarios, de América, África o Australia) ya que en la ideología dominante la naturaleza se divide entre la viva y la muerta. Pero, entre los tojolabales todo tiene corazón, `altzil, que es el vivificador de todos y de cada uno. Es por ello que en la cultura tojolabal la tierra no se vende, no es una mercancía, ni mucho menos se prostituye. A partir de lo anterior puedo decir, que dentro de esta perspectiva no existe lo inanimado y si es que existe, se podría entender como lo despedazado, incluso si algo sigue en el cuerpo se habla de nuestro brazo y no del brazo.

En esta concepción, puedo observar que lo que se desea es convivir con la naturaleza, y no dominarla como lo hace la hegemonía dominante y la mayor parte de la sociedad en su conjunto, es por ello que actualmente la Tierra Nuestra Madre está en peligro, la estamos destruyendo, no la hemos respetado, todo lo queremos dominar, en lugar de complementarnos con todo, porque se nos olvida que todo vive.

2.3 La complementariedad, no la competitividad

“El reparto del poder entre todos los miembros del nosotros, produce por una lado, la pluralidad popular unida y excluye, por otro, el monismo. Es decir, rechaza la concentración del poder en manos de uno solo, sea un individuo o un grupo reducido, por ejemplo un partido político, una oligarquía, etc.” (Lenkersdorf, 2005, 87).

En ese sentido para los tojolabales, todos somos iguales, no hay los de arriba y los de abajo, nos tenemos que complementar, juntarnos, porque cada uno, a su vez, tiene funciones diferentes; por lo tanto, ni la individualidad, ni mucho menos la diversidad se niegan; más bien se espera que se integren al nosotros, donde concurran sus aportaciones, para dialogar, y en consenso se pueda llegar a acuerdos.

En las relaciones sociales entre los tojolabales, no se busca que uno sea el que destaque sobre los demás, sino hacerse en la medida de lo posible útil a los demás; no son competidores, más bien son colaboradores, compañeros y hermanos. Esto se puede observar, a partir, de su educación nosotoficadora, ya que desde pequeños aprenden todos de todos, “no se prepara una elite de ganadores, primeros, campeones y mandones” (Lenkersdorf, 2008,130). Se preparan para resolver los problemas de manera colectiva y no individual. Y es muy lógico lo que plantean cómo pregunta a nuestra educación individualista occidental ¿qué piensa mejor: una cabeza o siete cabezas, qué ve mejor dos ojos o catorce?; si de lo que se trata es de resolver los problemas, no interesa quién lo haya ocasionado o cómo, porque la solución se dará en beneficio de la comunidad.

Los tojolabales, al reconocer que todo vive están reconociendo la inmensa diversidad que habita en el cosmos, en el planeta, o al menos con la naturaleza con la cual convivimos y de la que formamos parte, por lo tanto también, nos tenemos que complementar con Nuestra Madre Tierra. Sin embargo, en la sociedad dominante, se siguen pasando por alto estos hechos y la seguimos destruyendo, dominando. Con ello también entre los mismos humanos nos aplastamos, por querer ser los mejores, sin poner el mínimo de interés por los otros. Porque se nos enseña a que tenemos que ganar en todo a como dé lugar.

2.4 El Escuchar como característica esencial

La palabra escuchar puede tener muchos significados. Por ejemplo La Real Academia Española, la define como, prestar atención a lo que se oye; pero no menciona que el escuchar empareja a los dialogantes, como lo presupone y exige el pueblo de Las Margaritas (ubicado en Chiapas y donde la mayoría habla tojolabal). Desde esta segunda perspectiva, el escuchar es incluyente, empareja a todos y no hace excepciones para los que manden; implica que se dialogue con los otros que quieren ser escuchados; exige condiciones políticas que excluyen la particularidad de una sociedad estratificada entre los de arriba y los de abajo.

En la cultura occidental, siempre se pone el énfasis en lo hablado y lo escrito y no nos damos cuenta de que excluimos la otra mitad de la lengua que es el escuchar y que esta exclusión incluye también las bases y mayorías populares. “Occidente se luce en enseñar cómo nos desarrollamos al ser activos, productivos, hacedores, para llegar a ser ganadores, los mejores, campeones y premiados. Pero poco o nada se nos enseña a recibir” (Lenkersdorf, 2008, 67); en política, en educación, etc. Además es importante mencionar que desde la perspectiva tojolabal, siempre hay oídos que nos escuchan y ojos que nos ven, porque todo vive y así todo tiene ojos y oídos.

El escuchar, por su parte se complementa con el mirar y en este sentido también con el acercamiento, que es la entrada a la perspectiva de los que ven y viven el mundo de otra manera; en ese sentido, podemos hacernos solidarios. Pero sólo así se aprende a ver la realidad desde la perspectiva de otra cultura. Pues si la aproximación, nos cambia y nos muestra aspectos nuestros nunca imaginados. El acercamiento es entonces el primer paso hacia tierras desconocidas.

Gracias al escuchar se respetan las voces de todos y cada uno, existe una confianza marcada en la voz de la comunidad. Esta confianza no es de algunas autoridades en los subalternos, sino que los constituyentes confían en los demás comunitarios. En la sociedad dominante no encontramos este tipo de democracia, porque están divididas en distintas clases sociales y esto no permite que seamos escuchados entre iguales, de hecho nos vemos como superiores y como inferiores, entonces ¿cómo va a escuchar un superior al que nada sabe o viceversa?. “La verdadera esencia de la autoridad reside en no poder ser irracional, en ser un imperativo de la razón, en presuponer en el otro un conocimiento superior que rebasa el juicio propio. Obedecer a la autoridad significa entender que el otro puede percibir algo mejor que uno mismo.”(Gadamer, 2002, 45).Es por ello que esto dificulta el escuchar entre la sociedad dominante occidental, tal vez llegue el día en que seamos humildes y capaces de compartir con los otros, dialogar, para llegar a acuerdos y en la medida de lo posible haya menos imposiciones de unos pocos, sobre muchos otros. Además, “Si no se hace lo que dicen los fuertes, los pudientes, se emplea la fuerza que esta legitimada por el gobierno, si el resto se resiste habrá enfrentamientos y este enfoque no es representativo para los tojolabales” (Lenkersdorf, 2008, 92).

El escuchar es parte de la democracia participativa, porque es el demos cuyas voces y pensares se pueden afirmar y se escuchan, no importa a qué país o comunidad nos refiramos. Para los tojolabales, la democracia se realiza al mantener la unidad en el pueblo, que escucha, piensa, decide y actúa, en tanto que la separación de estos elementos disuelve la democracia o la construye de nombre, en el discurso, pero no en la realidad, esto es muy visible en el gobierno mexicano.

En la democracia representativa que se vive en occidente, específicamente en México, las decisiones las toman los diputados y senadores, el presidente y en general el gobierno. Son quienes legislan y hacen las leyes, que muchas veces afectan para bien o para mal a la sociedad, que nunca está presente, ni mucho menos es realmente tomada en cuenta, para lo que se va a decidir, aunque ello los involucre. Por el contrario la pluralidad del nosotros comunitario desempeña las funciones de un gobierno, (así es el mexicano) que ya no está en manos de unos pocos. Por ello en lugar de gobierno los tojolabales hablan de la “institución decisoria”, es decir, el nosotros que tiene el poder de decidir por consensos. Sin embargo al respecto comenta Villoro “Las formas de democracia comunitaria de sociedades pre-modernas no podrían, por tanto, tras- ponerse sin cambios a nuestras sociedades modernas” (Villoro, 2007, 122). Considero, que de ninguna manera son pre-modernas, sólo son diferentes.

Por último, el escuchar-sentir-recibir en el contexto tojolabal abre otro aspecto, porque se recibe algo que no es de nosotros sino del otro; así ampliamos la idea de otra cultura. “Es también como se manifiesta una capacidad importante al entender la alteridad, lo extraño, lo no-nuestro, lo que en occidente a menudo se rechaza por prejuicios hacia lo distinto de nosotros” (Lenkersdorf, 2008, 123). Así van construyendo su democracia.

III. Conflictos que han enfrentado

Son diversos los conflictos a los que algunas comunidades tojolabales se han enfrentado, creo que estos se han originado, sí por el contacto con otras culturas del mismo país, pero principalmente, porque ante el problema que sucinta la alteridad, no somos capaces de entender a la otra cultura desde su perspectiva, sino que lo hacemos desde la nuestra.

Uno de los principales problemas, ha sido en relación a la tenencia de la tierra, ya que desde la cúpula se toman las decisiones sin consultar a las bases, aunque les afecta muy a fondo, esto es muy notorio con el cambio de las leyes, específicamente la Ley Agraria. Siempre han sido engañados por personas que forman parte de instituciones del gobierno, prometiéndoles que les van a solucionar y les van a poner en orden sus escrituras de la tierra, sin embargo, sólo son personas que abusan de la comunidades, además les piden cantidades de dinero, que para ellos son muy grandes y nunca les resuelven nada. Por tal motivo, algunas comunidades han dejado de creer en el gobierno federal mexicano y prefieren solucionarlo al interior, aunque esto muchas ocasiones ha terminado en enfrentamientos, donde regularmente se emplea la fuerza violenta por parte del gobierno.

En lo que respecta a la educación, también se han enfrentado con algunas dificultades, por ejemplo en las pocas escuelas primarias “oficiales”, se enseña en castellano, además se les reprime a que hablen en su lengua, al menos mientras permanecen en la escuela. Esto ha llevado a que algunos tojolabales dejen de hablar en su lengua, se avergüencen, crean que es un dialecto y que no se puede escribir porque no existen letras de acuerdo a su pronunciación. Además no se aprende de la misma manera en otra lengua que no conoces bien, ya que es fundamental conocer la lengua, para intentar entender su cosmovisión, pero así desde su perspectiva.

Los problemas de esta naturaleza, ante la dificultad de poder dialogar con las autoridades federales, gubernamentales, al no querer escuchar a los indios, porque son ignorantes, los tojolabales, han preferido resolverlos en sus asambleas al interior de sus comunidades, creando sus propias escuelas, donde los maestros son hablantes y conocedores de la lengua y con ello de su cosmovisión. En lo que respecta al problema de la tierra, ha sido más difícil, porque constantemente están siendo acosados por grupos del poder así como por paramilitares, para expropiárselas, sin embargo siguen resistiendo muchos embates.

Conclusión

Toda conclusión es sólo un alto en el camino para continuar después con la tarea, podría ser un mirar hacia atrás para intentar comprender lo poco realizado.

Había mencionado que la democracia más conocida y promovida por la cultura dominante, es la democracia representativa, donde sólo un individuo o un grupo reducido de personas pueden mandar o decidir por el resto que es la mayoría. Esta forma de gobierno, quizá funcione en algunas naciones, donde la sociedad es muy homogénea, en países que además tienen un “buen” nivel de vida y que tienen resueltas sus necesidades básicas.

Por lo anterior, considero que este tipo de gobierno no es posible que funcione por igual en todas las naciones. Así en México, en donde existe una gran heterogeneidad, y diversidad de culturas, además de ser un país bastante desigual, económicamente hablando, casi es imposible que funcione una democracia representativa. Ésta se vive en el país, pero sólo como discurso, ya que en la práctica, la mayoría no es tomada en cuenta; las decisiones las toman los que tienen el poder, los que legislan y deciden por el resto.

Por tal motivo, pienso que no existe justificación alguna, que valide la imposición de este tipo de democracia representativa a otros pueblos o comunidades originarias. Las cuales tienen sus propias formas de organizarse política, social, y económicamente.

Por el contrario, los tojolabales tienen una forma de organización totalmente distinta, su estructura socio-política, es horizontal. Las autoridades elegidas por todos son mandadas por el pueblo; ese mandar obediencial deriva del concepto clave para entender esa perspectiva: el nosotros. En ese sentido se vive una democracia participativa o del escuchar, donde las voces de todos y cada uno cuentan e incluso, como lo mencioné anteriormente, se escucha la naturaleza en su conjunto, a las casas, las nubes, etc., con lo que se llega a una complementariedad, para llegar al acuerdo e intentar resolver juntos los problemas que se presenten a la comunidad. No se da la competitividad, donde sólo uno puede ser el mejor y ese es el que manda, el que decide como se van a resolver los problemas.

Creo que es importante conocer y aprender la cosmovisión de los pueblos originarios, pues nos enseñan que otro tipo de vivir es posible. Además, los tojolabales fieles a su pensamiento de escuchar, están abiertos al diálogo incluso con la sociedad dominante; están dispuestos a aprender de la cultura occidental, porque entienden que somos hermanos todos, de la misma especie. El problema lo encuentro, en tanto que, por parte de la hegemonía dominante no existe la misma disposición, ya que al considerarse como la mejor cultura, más bien lo que desea es imponer, en lugar de escuchar y dialogar con los otros. No se entiende entonces todavía que, como dicen los tojolabales complementándonos tendríamos una mejor vida todos.

¿Por qué no aprender de los pueblos originarios?, ¿por qué considerarlos pre-modernos o no civilizados?, Si los Aborígenes de Australia llevan más de treinta siglos sin Estado y sin guerra, ¿es necesario civilizarse desde la perspectiva dominante occidental?, y en última instancia, si se niega la primera pregunta, ¿por qué no respetarlos en sus cosmovisiones y sus culturas?

Apéndice 1

ESCRITO POR LA SUBCOMANDANTE GALLINA

Lo que pasa con nosotras es exaltante. ¡Hurra! Estamos posesionadas rápidamente del mundo. Aparentemente era un inofensivo cohete lanzado por los americanos desde Cabo Cañaveral. Por razones desconocidas se desvío de la órbita y al rozar algo probablemente invisible, regresó a la tierra. ¡Paf! Nos cayó en la cresta. Y entramos de golpe en mutación. Estamos aprendiendo rápidamente la tabla de multiplicar; muy dotadas somos para la literatura, para la historia, un poco menos para química, en deportes hasta ahora un desastre, pero no importa: el cosmos será de gallinas ¡qué carajo!

A partir del primero de enero de 1994, nos corresponde restaurar y reestructurar el planeta. Lo haremos en conjunto. Parece ser que los humanos no han valorado la vida, ya que destruyeron la naturaleza y con esto a la tierra que es fuente de vida (Nuestra Madre Tierra dicen los mayas-tojolabales).

Tenemos que seguir preparándonos, adquiriendo nuevos conocimientos que nos ayuden a entender la manera en que las mujeres y hombres contribuyeron a esta crisis de la naturaleza, ya que crearon tecnología, pero no pensaron en las consecuencias adversas que esto podría traer, o sí, pero lo pasaron por alto, y lo único que les importó fue seguirse enriqueciendo. Tenemos pues que empezar a planear, cómo vamos a hacer para construir una sociedad en donde respetemos a la naturaleza y con ello todos los seres que aquí cohabitamos.

Es importante ponernos de acuerdo y escucharnos todas, porque todas somos igual de importantes; así podremos encontrar fines en común y no excluir a nadie; todas tenemos que escuchar y todas tenemos que opinar. No obstante, para que esto no se vuelva un desorden, una de nosotras, -cuando se saque el acuerdo o desacuerdo-, platicará y expondrá ante las presentes al resultado al que se llegó como hacemos ahora

Estos son nuestros acuerdos:

Primero: Como seres de la naturaleza, para nosotras no existen objetos: Todo vive, por lo tanto todo tiene corazón: las plantas, los animales, el mar, las montañas, etc., (si existieran humanos también); por tal motivo, no somos más importantes, valemos lo mismo y tenemos que respetar a todas y todos con los que convivimos.

Segundo: Tenemos que dejar de pensar en una misma, para pensar en nosotras. Con lo anterior no queremos negar la individualidad, sino incluirla en una colectividad. Cada quién como pueda, para construir una estructura horizontal y no vertical, para que así no haya jerarquías.

Tercero y último: Tenemos que elegir a varias de nosotras para que nos representen. Algo parecido a la autoridad, pero la diferencia es que aquí las autoridades deben mandar-obedeciendo y no mandar-mandando, además de que cada tres meses vamos a rotarnos para ocupar ese cargo. Por el momento son tres de nosotras las que asumirán está responsabilidad y compromiso con todas las demás gallinas, para lograr nuestros objetivos.

Está historia continuará, porque falta llegar a muchos acuerdos más, mediante el consenso, así que a trabajar gallinas para construir nuestra sociedad más equitativa e incluyente.
Autor: Jesús G.J.


Apéndice 2

Escuchen mi palabra
del corazón nació,
los meros ignorantes
son ellos de verdad.

En este mundo, digo,
Iguales son los cuerpos,
hermanos somos todos,
de una humanidad.

Hay blancos y morenos,
bambaras, chinos, indios,
hermanos somos todos
de una humanidad.

Por ello, ya nosotros
debemos aprender
la lengua que es de ellos
que nos respeten ya.

También les toca a ellos
el mismo aprender
la lengua que es la nuestra;
hermanos, pues, seremos.

Autor: Sak K´inal Tajaltik (Javier Morales).


Bibliografía

Aristóteles (2000), Política, texto en griego y versión española, notas e introducción de Antonio Gómez Robledo, México, UNAM.

Diccionario de la Lengua Española (2001), Real Academia Española, vigésima segunda edición, Madrid.

Gadamer, Hans-Georg (2002), Verdad y método II, Salamanca, España, Ediciones sígueme.

Lenkersdorf, Carlos (2004), Conceptos Tojolabales de filosofía y del altermundo, México, Plaza y Valdés.

Lenkersdorf, Carlos (2005), Filosofar en clave tojolabal, México, Porrúa.

Lenkersdorf, Carlos (2008), Aprender a escuchar. Enseñanzas maya-tojolabales, México, Plaza y Valdés.

Villoro, Luis (2007), Los retos de la sociedad por venir, México, Fondo de Cultura Económica.

Nota
[1] Universidad Nacional Autónoma de México FFyL. hermes666_77@hotmail.com