jueves 25 de junio de 2009

QUÉ ES LA DEMOCRACIA DEL ESCUCHAR

QUÉ ES LA DEMOCRACIA DEL ESCUCHAR

Jesús González Jaramillo[1]

Introducción

La democracia participativa, es una forma de “gobierno”, que se caracteriza por que quienes la viven saben escuchar y porque la estructura socio-política donde se desarrolla es horizontal y por ende no es jerárquica, además el poder está repartido entre todos los sujetos, es decir, es un poder obediencial donde los que “mandan” (son elegidos por todos y todas), lo hacen obedeciendo a los acuerdos que se llegan mediante el consenso en las asambleas comunitarias. Por otro lado, en la democracia representativa, sólo un pequeño grupo manda, únicamente una persona puede ser presidente y decidir sin que el resto del pueblo esté presente, aunque las decisiones les afecten, es una estructura piramidal y con jerarquías.

La democracia del escuchar o participativa, pretende transformar y crear nuevas instituciones que sirvan al beneficio del pueblo, y para que todos y todas nos sintamos participes y representados. También creo que es una alternativa que puede servir de entrada al diálogo entre las distintas culturas, y en la medida de lo posible poder construir acuerdos mediante consensos que nos lleven a una mayor equidad social y política; en la cual consideremos que somos escuchados y escuchadas recíprocamente, es decir, que podamos complementarnos sin intentar imponer nuestras ideas y actos como los “mejores” y únicos.

La relevancia del tema la encuentro en tanto que al existir por lo menos dos nociones de democracia: la participativa y la representativa en la época actual, a partir de las distintas culturas y cosmovisiones, es posible vislumbrar cómo éstas se constituyen, por medio de la interacción entre las distintas perspectivas. Además, deseo reflexionar en torno a cómo la hegemonía dominante ha impuesto su idea de democracia representativa a un amplio sector de la sociedad (incluyendo algunos pueblos originarios), con la pretensión de universalizarla. Ya que en la cultura occidental el compromiso, la relación, y la trascendencia en el mundo se da o se busca de manera individual, por ende sólo uno puede mandar y decidir por el resto de la sociedad; en cambio, entre los tojolabales estas formas son comunitarias.

Por tal motivo, interesa mostrar ese otro tipo de “gobierno”, la democracia del escuchar o participativa que se da entre los tojolabales en el sureste mexicano. En la democracia representativa, sólo unos pocos deciden; en cambio, entre los tojolabales todas y todos se escuchan, se emparejan y se complementan, para llegar a sacar acuerdos mediante el consenso y resolver sus problemas. La importancia de ello, la encuentro en la cuestión de cumplir y comprometerse con la comunidad, es decir, con el nosotros de los tojolabales.

En un primer apartado desarrollé brevemente la perspectiva de la democracia del escuchar, para poder hacer la distinción entre la democracia representativa (cosmovisión occidental) y la democracia representativa o del escuchar (cosmovisión tojolabal). La democracia representativa, en el siguiente apartado lo abordaré rápidamente, ya que ha sido trabajada por diversos autores a profundidad.

Considero importante explicar algunos conceptos, para entender de mejor manera la democracia que se vive entre la cultura tojolabal, porque ésta se conoce poco en la cultura occidental, he decidido explicar sólo cuatro no porque sean los más importantes, pero si son los que pienso ayudan a fundamentar esta forma de “gobernarse”. En primer lugar está el nosotros, pues a partir de éste se explica la estructura sociopolítica entre los tojolabales, posteriormente abordaré el concepto de todo vive, el cual nos explica que en esta cosmovisión no existen objetos, es decir, que proclama que todas las relaciones entre humanos, animales, plantas, casas, etc., son de sujeto-sujeto y no de sujeto-objeto, como estamos acostumbrados en occidente.

Como tercer concepto, opté por la complementariedad, la cual permite llegar a un equilibrio, es decir, emparejarnos y así relacionarnos con toda la naturaleza de manera horizontal, entre iguales, para que esto nos permita dialogar y llegar a acuerdos, por medio también del consenso. Es importante señalar que estos cuatro conceptos, se relacionan con el que en realidad quiero explicar de manera más amplia, que es el escuchar, así que intentaré relacionar éste con cada uno, para poderlos entender entrelazados.

En el siguiente capítulo abordaré brevemente algunos conflictos a los que los tojolabales se han enfrentado y como los han resuelto. Por último, hago una breve reflexión, en donde se plasman algunos pendientes que podré tratar en otro escrito, además de intentar dar respuesta a algunos cuestionamientos que nos surgen después de elaborar este pequeño trabajo.

Me he permitido, agregar dos apéndices con la intención de que sirvan como ejemplos, para intentar ilustrar las ideas que pretendí exponer en el texto.

La democracia participativa o del escuchar

El tema se deriva de la lectura del libro de: Lenkersdorf, Carlos (2008), Aprender a escuchar. Enseñanzas maya-tojolabales, México, Plaza y Valdés. En el que el autor expone el tema del escuchar, al cual no se le da mucha importancia en la mayoría de las lenguas occidentales. En particular, intentaré dejar en claro qué, no hay justificación -desde nuestro punto de vista- que valide la imposición de la hegemonía dominante según la cuál, la democracia representativa es la mejor manera de “gobernarnos”, en este caso imponiendo, la manera y la idea, por la cual es posible llegar a construir una sociedad “justa” y equitativa.

A pesar de la interrelación con otras culturas, muchos tojolabales y tzotziles, mapuches, aborígenes, entre otros, han logrado mantener a la largo de la historia, sus formas de convivir, muchas de sus creencias, costumbres y claro, con ello, su cosmovisión y su lengua (ahora la tojolabal nuevamente escrita, aunque no me voy a detener en explicar esta situación, porque no es el objetivo de este escrito). Sin embargo, quienes vivimos más cerca del centro político del país, estamos casi totalmente cooptados e ideologizados, por la cultura dominante occidental, esto se observa ante todo en la forma en que nos “gobiernan”. Dónde uno es el líder, el que manda mandando, sin tomar en cuenta a la comunidad política, negándole su participación.

I. Democracia

El vocablo democracia deriva del griego DEMOS: pueblo y KRATOS: gobierno o autoridad, y significa gobierno o autoridad del pueblo. Es la ”Doctrina política favorable a la intervención del pueblo en el gobierno o el predominio del pueblo en el gobierno político de un Estado” (Dic. de la lengua española, 2001, 964).

Dicho de otra forma, es una forma de organización de grupos de personas, cuya característica predominante es que la titularidad del poder reside en la totalidad de sus miembros, haciendo que la toma de decisiones responda a la voluntad colectiva de los miembros del grupo.

En sentido estricto la democracia es una forma de gobierno, es decir, de organización del Estado, en la cual las decisiones colectivas son adoptadas por el pueblo mediante mecanismos de participación directa o indirecta que le confieren legitimidad a los representantes. En sentido amplio, democracia es una forma de convivencia social en la que todos sus habitantes son libres e iguales ante la ley y las relaciones sociales se establecen de acuerdo con mecanismos contractuales.

La democracia se define también a partir de la clásica tipificación de las formas de gobierno realizada por Platón, primero, y Aristóteles después, en tres tipos básicos: monarquía (gobierno de uno), aristocracia (gobierno de pocos) y democracia (gobierno de la multitud para Platón y "de los más", para Aristóteles). Además, es importante mencionar que, Aristóteles planteó como algo natural que existieran esclavos y ricos, también explicó cómo la pobreza influye en esta relación. “Y así, la pobreza impide saber mandar y sólo enseña a obedecer a modo de esclavo; la extrema opulencia impide al hombre someterse a una autoridad cualquiera, y sólo le enseña a mandar con todo el despotismo de un señor.”(Aristóteles, 2000, 1255ª- 37).

Hay democracia directa cuando la decisión es adoptada por cada uno de los miembros del pueblo. Hay democracia indirecta o representativa cuando la decisión es adoptada por personas reconocidas por el pueblo como sus representantes. Por último, hay democracia participativa cuando se aplica un modelo político que facilita a los ciudadanos su capacidad de asociarse y organizarse de tal modo que puedan ejercer una influencia directa en las decisiones públicas o cuando se facilitan a la ciudadanía amplios mecanismos plebiscitarios.

II. Conceptos clave para entender la democracia del escuchar o participativa

2.1 El nosotros de la cultura tojolabal

“Escuchamos la lengua de un pueblo de una cultura milenaria, en la cual sigue presente una historia sin enemigos, sin pobres y ricos y cuyo concepto fundamental es el nosotros y no el yo de los ganadores, líderes, jefes, presidentes, campeones y mandones” (Lenkersdorf,2008,18).

A diferencia de nuestra cultura occidental, específicamente en la ciudad de México, la cultura tojolabal está organizada social y políticamente de manera horizontal, por eso el concepto clave es el nosotros, en donde se incluye a todos los seres vivos, no sólo a los seres humanos, sino también a las plantas, los animales, la casa, etc., es decir, que para los tojolabales todo vive y por tanto todo tiene corazón y siente; es por eso que tenemos que respetar porque no somos más importantes que esos seres; en ésta cultura no existen los objetos, sólo los sujetos.

Lo anterior no quiere decir que ellos nieguen la individualidad, sino que se espera su presencia y aportación al nosotros según la capacidad de cada uno. Es importante señalar que el nosotros excluye líderes y superiores, que pretenden saber más y mejor, sin embargo esto no conduce al desorden y a la anarquía, porque el poder está repartido entre todos los constituyentes del nosotros que son responsables y corresponsables del bienestar del cuerpo político-social.

Tampoco se pretende, que entre ellos no exista una autoridad o autoridades, pero éstas son elegidas y mandadas por el pueblo, es decir mandan obedeciendo y no mandan mandando. En la cultura occidental nos han convencido de que “debe haber especialistas, superiores, presidentes, oligarquías o partidos en cuyas manos se concentra el poder y de donde proceden las leyes que mantienen el orden social, el Estado de derecho y la legalidad.” (Lenkersdorf,2004,122).

La realidad tojolabal nos demuestra que no es necesario este sistema impositivo, donde unos cuantos deciden. Es por tal razón que el nosotros se distingue de la democracia representativa de la sociedad dominante en donde la inequidad se explica por su estructura piramidal, jerárquica social; sin embargo, en el nosotros, aunque no exista un discurso formal escrito (como una constitución), la democracia se vive porque el poder se reparte entre todos los comuneros. Se busca diría Lenkersdorf el emparejamiento, a partir de tener fines en común, aunque con tareas distintas, si bien algunas se comparten.

El escuchar permite la existencia del nosotros y excluir las particularidades, porque pone en contacto a todos, a los de arriba con los de abajo, pero por parte de la cultura occidental se le da poca importancia al escuchar a los demás, sólo queremos que se nos escuche, porque la hegemonía dominante tiene la razón y hay que acatar lo que se nos dice. De esta manera, el no querer escuchar, rechaza al nosotros de los cuales podemos aprender, en tanto que el escuchar es básico para propiciar el diálogo y éste no es posible si los dialogantes no se escuchan mutuamente: con el oído, pero también con el corazón dirán los tojolabales.

El escuchar ayuda también a los tojolabales a liberarse de su yo, de su individualidad. Para percibir a los demás y liberarse del mundo del yo los hace entrar al nosotros, y quieren escuchar tanto sus voces, como sus corazones, para conocer y entender a los otros y, a su vez, averiguar también como son ellos (los tojolabales), para así poder liberarse de ideas (los indios son ignorantes, su lengua es dialecto, su forma de “gobierno” no cuenta, etc.) que les han metido en la mente desde otras perspectivas, desde que llegaron los europeos en el siglo XVI hasta nuestros días, acerca de los demás y de ellos. “Esta es una liberación poco conocida en la sociedad dominante occidental en la cual, reina la libertad individual que busca la libertad de lo que limite al yo. (Lenkersdorf, 2008, 91).

Presentaré un ejemplo, en donde podemos observar que el yo no se niega, sino que está integrado en el nosotros que se compone de los yo’s cuyos compromisos constituyen el nosotros de la comunidad.

Cuando en una comunidad tojolabal se comete una infracción, un delito o alguna situación semejante que altere el orden, se dice uno de nosotros cometimos un delito. Podemos observar entonces en esta frase que existe una corresponsabilidad (cometimos), a partir de la cual se resolverá el problema. Se le pide al sujeto infractor que acuda a la asamblea, en donde se encuentra reunida la comunidad –incluidos sus familiares más cercanos- se le escucha y también él escucha a la comunidad, pero en lugar de enviarlo a la cárcel, le asignan trabajos que contribuyan a la comunidad en general, así no lo excluyen sino que intentan mantenerlo dentro del nosotros; se colabora, pues, con él para que entre todos solucionen el problema. Cabe mencionar que desde una concepción individualista en situaciones similares, la frase sería uno de nosotros cometió un delito y por lo tanto él solo tendrá que pagar por el mal que ha hecho.

2.2 Todo vive entre los tojolabales

“Nuestra Madre Tierra, ja jnantik lu´um, representa una realidad fundamental para los tojolabales. Por eso respetarla no se refiere sólo a ella, sino a todos sus hijos, es decir, la milpa, las plantas, toda la naturaleza, y todo lo que hemos hecho, porque lo producimos con lo que Nuestra Madre Tierra nos proporciona. Este respeto implica el reconocimiento de todo lo que nos encuentra y encontramos en nuestra vida. Este respeto es uno de los principios organizativos que nos guían y según el cual vivimos desde la perspectiva tojolabal. Dicho de otro modo, el respeto exigido se explica porque estamos eslabonados con todo lo demás por el nosotros cósmico” (Lenkersdorf, 2004,128).

Posiblemente, para los que pertenecemos a la cultura occidental no sea fácil entender esta concepción tojolabal, (si bien estos “conceptos” no sólo se observan entre los tojolabales, sino también en muchos otros pueblos aborígenes originarios, de América, África o Australia) ya que en la ideología dominante la naturaleza se divide entre la viva y la muerta. Pero, entre los tojolabales todo tiene corazón, `altzil, que es el vivificador de todos y de cada uno. Es por ello que en la cultura tojolabal la tierra no se vende, no es una mercancía, ni mucho menos se prostituye. A partir de lo anterior puedo decir, que dentro de esta perspectiva no existe lo inanimado y si es que existe, se podría entender como lo despedazado, incluso si algo sigue en el cuerpo se habla de nuestro brazo y no del brazo.

En esta concepción, puedo observar que lo que se desea es convivir con la naturaleza, y no dominarla como lo hace la hegemonía dominante y la mayor parte de la sociedad en su conjunto, es por ello que actualmente la Tierra Nuestra Madre está en peligro, la estamos destruyendo, no la hemos respetado, todo lo queremos dominar, en lugar de complementarnos con todo, porque se nos olvida que todo vive.

2.3 La complementariedad, no la competitividad

“El reparto del poder entre todos los miembros del nosotros, produce por una lado, la pluralidad popular unida y excluye, por otro, el monismo. Es decir, rechaza la concentración del poder en manos de uno solo, sea un individuo o un grupo reducido, por ejemplo un partido político, una oligarquía, etc.” (Lenkersdorf, 2005, 87).

En ese sentido para los tojolabales, todos somos iguales, no hay los de arriba y los de abajo, nos tenemos que complementar, juntarnos, porque cada uno, a su vez, tiene funciones diferentes; por lo tanto, ni la individualidad, ni mucho menos la diversidad se niegan; más bien se espera que se integren al nosotros, donde concurran sus aportaciones, para dialogar, y en consenso se pueda llegar a acuerdos.

En las relaciones sociales entre los tojolabales, no se busca que uno sea el que destaque sobre los demás, sino hacerse en la medida de lo posible útil a los demás; no son competidores, más bien son colaboradores, compañeros y hermanos. Esto se puede observar, a partir, de su educación nosotoficadora, ya que desde pequeños aprenden todos de todos, “no se prepara una elite de ganadores, primeros, campeones y mandones” (Lenkersdorf, 2008,130). Se preparan para resolver los problemas de manera colectiva y no individual. Y es muy lógico lo que plantean cómo pregunta a nuestra educación individualista occidental ¿qué piensa mejor: una cabeza o siete cabezas, qué ve mejor dos ojos o catorce?; si de lo que se trata es de resolver los problemas, no interesa quién lo haya ocasionado o cómo, porque la solución se dará en beneficio de la comunidad.

Los tojolabales, al reconocer que todo vive están reconociendo la inmensa diversidad que habita en el cosmos, en el planeta, o al menos con la naturaleza con la cual convivimos y de la que formamos parte, por lo tanto también, nos tenemos que complementar con Nuestra Madre Tierra. Sin embargo, en la sociedad dominante, se siguen pasando por alto estos hechos y la seguimos destruyendo, dominando. Con ello también entre los mismos humanos nos aplastamos, por querer ser los mejores, sin poner el mínimo de interés por los otros. Porque se nos enseña a que tenemos que ganar en todo a como dé lugar.

2.4 El Escuchar como característica esencial

La palabra escuchar puede tener muchos significados. Por ejemplo La Real Academia Española, la define como, prestar atención a lo que se oye; pero no menciona que el escuchar empareja a los dialogantes, como lo presupone y exige el pueblo de Las Margaritas (ubicado en Chiapas y donde la mayoría habla tojolabal). Desde esta segunda perspectiva, el escuchar es incluyente, empareja a todos y no hace excepciones para los que manden; implica que se dialogue con los otros que quieren ser escuchados; exige condiciones políticas que excluyen la particularidad de una sociedad estratificada entre los de arriba y los de abajo.

En la cultura occidental, siempre se pone el énfasis en lo hablado y lo escrito y no nos damos cuenta de que excluimos la otra mitad de la lengua que es el escuchar y que esta exclusión incluye también las bases y mayorías populares. “Occidente se luce en enseñar cómo nos desarrollamos al ser activos, productivos, hacedores, para llegar a ser ganadores, los mejores, campeones y premiados. Pero poco o nada se nos enseña a recibir” (Lenkersdorf, 2008, 67); en política, en educación, etc. Además es importante mencionar que desde la perspectiva tojolabal, siempre hay oídos que nos escuchan y ojos que nos ven, porque todo vive y así todo tiene ojos y oídos.

El escuchar, por su parte se complementa con el mirar y en este sentido también con el acercamiento, que es la entrada a la perspectiva de los que ven y viven el mundo de otra manera; en ese sentido, podemos hacernos solidarios. Pero sólo así se aprende a ver la realidad desde la perspectiva de otra cultura. Pues si la aproximación, nos cambia y nos muestra aspectos nuestros nunca imaginados. El acercamiento es entonces el primer paso hacia tierras desconocidas.

Gracias al escuchar se respetan las voces de todos y cada uno, existe una confianza marcada en la voz de la comunidad. Esta confianza no es de algunas autoridades en los subalternos, sino que los constituyentes confían en los demás comunitarios. En la sociedad dominante no encontramos este tipo de democracia, porque están divididas en distintas clases sociales y esto no permite que seamos escuchados entre iguales, de hecho nos vemos como superiores y como inferiores, entonces ¿cómo va a escuchar un superior al que nada sabe o viceversa?. “La verdadera esencia de la autoridad reside en no poder ser irracional, en ser un imperativo de la razón, en presuponer en el otro un conocimiento superior que rebasa el juicio propio. Obedecer a la autoridad significa entender que el otro puede percibir algo mejor que uno mismo.”(Gadamer, 2002, 45).Es por ello que esto dificulta el escuchar entre la sociedad dominante occidental, tal vez llegue el día en que seamos humildes y capaces de compartir con los otros, dialogar, para llegar a acuerdos y en la medida de lo posible haya menos imposiciones de unos pocos, sobre muchos otros. Además, “Si no se hace lo que dicen los fuertes, los pudientes, se emplea la fuerza que esta legitimada por el gobierno, si el resto se resiste habrá enfrentamientos y este enfoque no es representativo para los tojolabales” (Lenkersdorf, 2008, 92).

El escuchar es parte de la democracia participativa, porque es el demos cuyas voces y pensares se pueden afirmar y se escuchan, no importa a qué país o comunidad nos refiramos. Para los tojolabales, la democracia se realiza al mantener la unidad en el pueblo, que escucha, piensa, decide y actúa, en tanto que la separación de estos elementos disuelve la democracia o la construye de nombre, en el discurso, pero no en la realidad, esto es muy visible en el gobierno mexicano.

En la democracia representativa que se vive en occidente, específicamente en México, las decisiones las toman los diputados y senadores, el presidente y en general el gobierno. Son quienes legislan y hacen las leyes, que muchas veces afectan para bien o para mal a la sociedad, que nunca está presente, ni mucho menos es realmente tomada en cuenta, para lo que se va a decidir, aunque ello los involucre. Por el contrario la pluralidad del nosotros comunitario desempeña las funciones de un gobierno, (así es el mexicano) que ya no está en manos de unos pocos. Por ello en lugar de gobierno los tojolabales hablan de la “institución decisoria”, es decir, el nosotros que tiene el poder de decidir por consensos. Sin embargo al respecto comenta Villoro “Las formas de democracia comunitaria de sociedades pre-modernas no podrían, por tanto, tras- ponerse sin cambios a nuestras sociedades modernas” (Villoro, 2007, 122). Considero, que de ninguna manera son pre-modernas, sólo son diferentes.

Por último, el escuchar-sentir-recibir en el contexto tojolabal abre otro aspecto, porque se recibe algo que no es de nosotros sino del otro; así ampliamos la idea de otra cultura. “Es también como se manifiesta una capacidad importante al entender la alteridad, lo extraño, lo no-nuestro, lo que en occidente a menudo se rechaza por prejuicios hacia lo distinto de nosotros” (Lenkersdorf, 2008, 123). Así van construyendo su democracia.

III. Conflictos que han enfrentado

Son diversos los conflictos a los que algunas comunidades tojolabales se han enfrentado, creo que estos se han originado, sí por el contacto con otras culturas del mismo país, pero principalmente, porque ante el problema que sucinta la alteridad, no somos capaces de entender a la otra cultura desde su perspectiva, sino que lo hacemos desde la nuestra.

Uno de los principales problemas, ha sido en relación a la tenencia de la tierra, ya que desde la cúpula se toman las decisiones sin consultar a las bases, aunque les afecta muy a fondo, esto es muy notorio con el cambio de las leyes, específicamente la Ley Agraria. Siempre han sido engañados por personas que forman parte de instituciones del gobierno, prometiéndoles que les van a solucionar y les van a poner en orden sus escrituras de la tierra, sin embargo, sólo son personas que abusan de la comunidades, además les piden cantidades de dinero, que para ellos son muy grandes y nunca les resuelven nada. Por tal motivo, algunas comunidades han dejado de creer en el gobierno federal mexicano y prefieren solucionarlo al interior, aunque esto muchas ocasiones ha terminado en enfrentamientos, donde regularmente se emplea la fuerza violenta por parte del gobierno.

En lo que respecta a la educación, también se han enfrentado con algunas dificultades, por ejemplo en las pocas escuelas primarias “oficiales”, se enseña en castellano, además se les reprime a que hablen en su lengua, al menos mientras permanecen en la escuela. Esto ha llevado a que algunos tojolabales dejen de hablar en su lengua, se avergüencen, crean que es un dialecto y que no se puede escribir porque no existen letras de acuerdo a su pronunciación. Además no se aprende de la misma manera en otra lengua que no conoces bien, ya que es fundamental conocer la lengua, para intentar entender su cosmovisión, pero así desde su perspectiva.

Los problemas de esta naturaleza, ante la dificultad de poder dialogar con las autoridades federales, gubernamentales, al no querer escuchar a los indios, porque son ignorantes, los tojolabales, han preferido resolverlos en sus asambleas al interior de sus comunidades, creando sus propias escuelas, donde los maestros son hablantes y conocedores de la lengua y con ello de su cosmovisión. En lo que respecta al problema de la tierra, ha sido más difícil, porque constantemente están siendo acosados por grupos del poder así como por paramilitares, para expropiárselas, sin embargo siguen resistiendo muchos embates.

Conclusión

Toda conclusión es sólo un alto en el camino para continuar después con la tarea, podría ser un mirar hacia atrás para intentar comprender lo poco realizado.

Había mencionado que la democracia más conocida y promovida por la cultura dominante, es la democracia representativa, donde sólo un individuo o un grupo reducido de personas pueden mandar o decidir por el resto que es la mayoría. Esta forma de gobierno, quizá funcione en algunas naciones, donde la sociedad es muy homogénea, en países que además tienen un “buen” nivel de vida y que tienen resueltas sus necesidades básicas.

Por lo anterior, considero que este tipo de gobierno no es posible que funcione por igual en todas las naciones. Así en México, en donde existe una gran heterogeneidad, y diversidad de culturas, además de ser un país bastante desigual, económicamente hablando, casi es imposible que funcione una democracia representativa. Ésta se vive en el país, pero sólo como discurso, ya que en la práctica, la mayoría no es tomada en cuenta; las decisiones las toman los que tienen el poder, los que legislan y deciden por el resto.

Por tal motivo, pienso que no existe justificación alguna, que valide la imposición de este tipo de democracia representativa a otros pueblos o comunidades originarias. Las cuales tienen sus propias formas de organizarse política, social, y económicamente.

Por el contrario, los tojolabales tienen una forma de organización totalmente distinta, su estructura socio-política, es horizontal. Las autoridades elegidas por todos son mandadas por el pueblo; ese mandar obediencial deriva del concepto clave para entender esa perspectiva: el nosotros. En ese sentido se vive una democracia participativa o del escuchar, donde las voces de todos y cada uno cuentan e incluso, como lo mencioné anteriormente, se escucha la naturaleza en su conjunto, a las casas, las nubes, etc., con lo que se llega a una complementariedad, para llegar al acuerdo e intentar resolver juntos los problemas que se presenten a la comunidad. No se da la competitividad, donde sólo uno puede ser el mejor y ese es el que manda, el que decide como se van a resolver los problemas.

Creo que es importante conocer y aprender la cosmovisión de los pueblos originarios, pues nos enseñan que otro tipo de vivir es posible. Además, los tojolabales fieles a su pensamiento de escuchar, están abiertos al diálogo incluso con la sociedad dominante; están dispuestos a aprender de la cultura occidental, porque entienden que somos hermanos todos, de la misma especie. El problema lo encuentro, en tanto que, por parte de la hegemonía dominante no existe la misma disposición, ya que al considerarse como la mejor cultura, más bien lo que desea es imponer, en lugar de escuchar y dialogar con los otros. No se entiende entonces todavía que, como dicen los tojolabales complementándonos tendríamos una mejor vida todos.

¿Por qué no aprender de los pueblos originarios?, ¿por qué considerarlos pre-modernos o no civilizados?, Si los Aborígenes de Australia llevan más de treinta siglos sin Estado y sin guerra, ¿es necesario civilizarse desde la perspectiva dominante occidental?, y en última instancia, si se niega la primera pregunta, ¿por qué no respetarlos en sus cosmovisiones y sus culturas?

Apéndice 1

ESCRITO POR LA SUBCOMANDANTE GALLINA

Lo que pasa con nosotras es exaltante. ¡Hurra! Estamos posesionadas rápidamente del mundo. Aparentemente era un inofensivo cohete lanzado por los americanos desde Cabo Cañaveral. Por razones desconocidas se desvío de la órbita y al rozar algo probablemente invisible, regresó a la tierra. ¡Paf! Nos cayó en la cresta. Y entramos de golpe en mutación. Estamos aprendiendo rápidamente la tabla de multiplicar; muy dotadas somos para la literatura, para la historia, un poco menos para química, en deportes hasta ahora un desastre, pero no importa: el cosmos será de gallinas ¡qué carajo!

A partir del primero de enero de 1994, nos corresponde restaurar y reestructurar el planeta. Lo haremos en conjunto. Parece ser que los humanos no han valorado la vida, ya que destruyeron la naturaleza y con esto a la tierra que es fuente de vida (Nuestra Madre Tierra dicen los mayas-tojolabales).

Tenemos que seguir preparándonos, adquiriendo nuevos conocimientos que nos ayuden a entender la manera en que las mujeres y hombres contribuyeron a esta crisis de la naturaleza, ya que crearon tecnología, pero no pensaron en las consecuencias adversas que esto podría traer, o sí, pero lo pasaron por alto, y lo único que les importó fue seguirse enriqueciendo. Tenemos pues que empezar a planear, cómo vamos a hacer para construir una sociedad en donde respetemos a la naturaleza y con ello todos los seres que aquí cohabitamos.

Es importante ponernos de acuerdo y escucharnos todas, porque todas somos igual de importantes; así podremos encontrar fines en común y no excluir a nadie; todas tenemos que escuchar y todas tenemos que opinar. No obstante, para que esto no se vuelva un desorden, una de nosotras, -cuando se saque el acuerdo o desacuerdo-, platicará y expondrá ante las presentes al resultado al que se llegó como hacemos ahora

Estos son nuestros acuerdos:

Primero: Como seres de la naturaleza, para nosotras no existen objetos: Todo vive, por lo tanto todo tiene corazón: las plantas, los animales, el mar, las montañas, etc., (si existieran humanos también); por tal motivo, no somos más importantes, valemos lo mismo y tenemos que respetar a todas y todos con los que convivimos.

Segundo: Tenemos que dejar de pensar en una misma, para pensar en nosotras. Con lo anterior no queremos negar la individualidad, sino incluirla en una colectividad. Cada quién como pueda, para construir una estructura horizontal y no vertical, para que así no haya jerarquías.

Tercero y último: Tenemos que elegir a varias de nosotras para que nos representen. Algo parecido a la autoridad, pero la diferencia es que aquí las autoridades deben mandar-obedeciendo y no mandar-mandando, además de que cada tres meses vamos a rotarnos para ocupar ese cargo. Por el momento son tres de nosotras las que asumirán está responsabilidad y compromiso con todas las demás gallinas, para lograr nuestros objetivos.

Está historia continuará, porque falta llegar a muchos acuerdos más, mediante el consenso, así que a trabajar gallinas para construir nuestra sociedad más equitativa e incluyente.
Autor: Jesús G.J.


Apéndice 2

Escuchen mi palabra
del corazón nació,
los meros ignorantes
son ellos de verdad.

En este mundo, digo,
Iguales son los cuerpos,
hermanos somos todos,
de una humanidad.

Hay blancos y morenos,
bambaras, chinos, indios,
hermanos somos todos
de una humanidad.

Por ello, ya nosotros
debemos aprender
la lengua que es de ellos
que nos respeten ya.

También les toca a ellos
el mismo aprender
la lengua que es la nuestra;
hermanos, pues, seremos.

Autor: Sak K´inal Tajaltik (Javier Morales).


Bibliografía

Aristóteles (2000), Política, texto en griego y versión española, notas e introducción de Antonio Gómez Robledo, México, UNAM.

Diccionario de la Lengua Española (2001), Real Academia Española, vigésima segunda edición, Madrid.

Gadamer, Hans-Georg (2002), Verdad y método II, Salamanca, España, Ediciones sígueme.

Lenkersdorf, Carlos (2004), Conceptos Tojolabales de filosofía y del altermundo, México, Plaza y Valdés.

Lenkersdorf, Carlos (2005), Filosofar en clave tojolabal, México, Porrúa.

Lenkersdorf, Carlos (2008), Aprender a escuchar. Enseñanzas maya-tojolabales, México, Plaza y Valdés.

Villoro, Luis (2007), Los retos de la sociedad por venir, México, Fondo de Cultura Económica.

Nota
[1] Universidad Nacional Autónoma de México FFyL. hermes666_77@hotmail.com

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