Se desconocen el uno al otro. Lo que se sabe de otras culturas se limita en ocasiones a estereotipos o prejuicios que continúan, sin preguntarse exactamente quién es el otro. Hoy cuando los humanos están supuestamente más cercanos, al mismo tiempo abunda la frialdad de las relaciones y de la comunicación.
La ilusión de la lejanía nos invita a voltear hacia otros lados. Las culturas se empeñan por encontrase. En este caso los pueblos asiáticos en México aparecen de distintas formas. De la indiferencia a lo exótico, se muestra la variedad de posibilidades entre los encontrados: Mexicanos, chinos y japoneses.
El objetivo esencial de este trabajo corresponde a identificar la existencia de los lazos perdidos entre estas culturas ¿Qué las hace separarse? ¿Se conocen de verdad? ¿Sólo se tiene un tema del que hablar? ¿Puede existir algo más…? Las líneas presentadas a continuación tratan de reconocer el peso de las acciones, de la repercusión de unos sobre otros.
Palabras clave: Interculturalidad, conflicto, estereotipo, diversidad.
El trabajo sobre lugares lejanos o sobre todo aquello que particularmente no es como lo propio se ha estudiado durante siglos, sus dinámicas y aportaciones difieren según los intereses por las que se investiga o por la ideología en la que se escribe. Esto dificulta trabajar con grupos humanos que difieren en valores y formas de actuar que se envuelven en un dichoso lienzo, donde se enfrentan a los prejuicios e ignorancia hacia otras culturas.
Estudiar al otro es complicado, es una tarea grave, sobretodo por esto: El otro no es una cosa, es una persona ¿Entonces estamos ante los otros o ante ellos? Es la diferencia de estas dos palabras las que llaman a conocer y crear nuevas formas de comunicación. Es el principio de encontrarse ante alguien y no ante algo.
Me limitaré al caso de los chinos y japoneses en México en el siglo XX y la primera década del siglo XXI. Por lo mismo el bagaje de autores que he seleccionado espero faciliten la comprensión del tema. No trato de repetir sus ideas, ya que de otro modo ¿Para que estaría escribiendo esto?
Para entender el contexto actual de China y Japón he escogido 3 autores: Eugenio Anguiano, Julia Moreno y Daniel Toledo; los tres representan un panorama contemporáneo que resume los eventos más importantes a partir de 1950. Anguiano y Toledo son más parecidos en su forma de escribir ya que dan prioridad a las cuestiones políticas y económicas, mientras que Julia Moreno se decanta por la historiografía.
El inicio del encuentro entre chinos y japoneses con los mexicanos es estudiado por Marisela Connelly, Evelyn Hu De-Hart y Francisco Romero. Conelly se limita un poco al recuentro histórico, mientras que Hu De-Hart y Romero abundan en las relaciones, aportaciones y problemas a los que se enfrentaron los primeros emigrantes, por lo que completa el panorama de manera más satisfactoria.
Algunos testimonios sobre japoneses en México se pueden encontrar principalmente en los textos de Inoue Teruko, Mita Munesuke, Tetsuroo Nakaoka y Emma Nakatani. La comparación entre las diferentes experiencias llevadas a cabo en la Ciudad de México da cuenta de la diferencia de visiones que se puede tener sobre el mismo espacio. Las condiciones de persecución tratadas con profundidad a lo largo de la investigación provocan diferentes apreciaciones sobre los sucesos que llevaron a los chinos y japoneses al abandono de sus pertenencias y familias.
Flora Botton y Francis Peddie se caracterizan por un conocimiento profundo de las culturas asiáticas, aun cuando difieren un poco en el enfoque de los temas en el trato de los agentes. Manuel Gonzáles Oropeza trata el mismo tema, diferenciándose con los anteriores por su posición ante los eventos, considerándolos como una prueba de la asimetría entre culturas.
Desde un ámbito diplomático y económico Virginia Labiano, Rosa Martínez, Xu Shicheng y Vera Valdez analizan la situación de relaciones entre las diferentes sociedades. Sin embargo me parece que los dos primeros textos son más pragmáticos en cuanto a su intención, mientras que los dos últimos estudian desde una posición histórica.
Para conocer las diferentes relaciones que se dieron en México, hay diversos estudios regionales. Araki Eiji, con sus estudios en California; Diana Urow estudia el caso de Torreón y Catalina Velásquez por su parte estudia la pesca en la península de California. Los tres autores analizan las interrelaciones de los grupos y los conflictos que se generaron a lo largo de las décadas. Araki y Urow hacen estudios de caso, además de utilizar el método comparativo con otros grupos, mientras que Velásquez sólo estudia el caso de los japoneses en esa área.
Desde estos diferentes puntos de vista, creo que puedo considerar los diferentes planos por los que la diversidad cultural generada por esta interacción se ve motivada por diferentes valores y se encamina de diferentes maneras. A lo largo del trabajo trataré de seguir cuatro objetivos principales:
1. Conocer las causas por las que el proceso de acercamiento entre culturas diferentes se ve afectado o interrumpido.
2. Interpretar la problemática actual de formación de imaginarios en la interacción con los grupos en cuestión.
3. Comprender la variedad de relaciones entre las diferentes culturas y la posibilidad de generar unas nuevas.
4. Identificar en la diversidad la posibilidad de generar dialogo, intercambio y relaciones interculturales.
1. Las imágenes de un presente lejano. El Hoy de las Naciones
“Háblame pasado, en tus respuestas puedo entender el presente”
Antes de comenzar con el núcleo del tema, creo oportuno elaborar un breve esbozo sobre algunos hechos históricos importantes de México, China y Japón.
1.1. México
México es producto de un siglo lleno de contradicciones y cambios. El inicio del siglo XX confirmó la caducidad del régimen de Porfirio Díaz, así como de la muestra de las injusticias durante 30 años. Probablemente el marco con el que inicio la Revolución Mexicana no podría haber sido de otro modo; el final de la lucha armada modificó la estructura porfirista, sin embargo las batallas por el poder provocaron que la lucha se extendiera hasta 1929, año en el cual se funda el antecedente de la dictadura de partido que duro 70 años en el poder: El PRI (Partido Revolucionario Institucional).
A lo largo de estas décadas el poder militar se traslado al poder civil. Algunas condiciones de la mayoría de la población mejoraron, sin embargo la injusticia que caracterizó al antiguo régimen no desapareció por completo. Se pasó de las antiguas instituciones como la hacienda a las nuevas como el corporativismo, la apertura del mercado y la industrialización crearon un ambiente en el que las cosas mejoraron por algunas décadas.
A inicios de la década de los setenta tras la violenta matanza por parte del gobierno comenzó la decadencia que arrastró al partido y sobretodo al país a una serie de convulsiones políticas, sociales y económicas tras varias administraciones incompetentes sumergiendo a la nación en un enorme caos.
El año 2000, presunta fecha de un cambio de poderes ha empeorado la situación mexicana. La discriminación y desigualdad, además de la disparidad de condiciones entre los diferentes grupos de México sigue presente: Continuamos viviendo en una dictadura.
1.2. Japón
En 1868 Japón abrió sus puertas al mundo, mas por decidía y obligación que por voluntad. Las potencias extranjeras por medio de la dinastía Meidyi (1868-1910) ejercieron un dominio que duró poco a inicios del siglo XX dando paso a la dinastía Taisho (1911-1925). Japón estaba en gran desigualdad frente a los invasores. Su nivel de vida era precario, ocasionado por la decadencia burocrática de los siglos anteriores. Ante esta situación Japón comenzó su modernización que dio efecto a inicios de siglo.
La democracia Taisho, como se le conoce a los años en las que se mantuvo esta dinastía, continuó con el imperialismo que se había iniciado décadas atrás. Pasó a ser victimario, después de ser victima del imperialismo europeo. El progresivo militarismo generó autoridades violentas y represivas que se consumaron en 1926 con la nueva dinastía, la Showa (1926-1988). Diversos movimientos continuaron reprimidos. Desde este contexto en 1941 en pleno conflicto con China, Japón atacó el puerto de Pearl Harbor, iniciando su participación en la segunda guerra mundial y de su crepúsculo como el “sol asiático”.
Tras la primera derrota de los japoneses en toda su historia, la sorpresa dominó al pueblo: La ocupación estadounidense representaba el final de sus vidas. A esta época conocida como la de posguerra, Japón comenzó su cambio parcial como país occidentalizado que continua tras varios años del dominio del Partido Democrático Liberal –Una especie de PRI japonés.
Japón alcanzó un desarrollo económico gigantesco y movilizó sus fuerzas para la reconstrucción y superación de “las naciones de occidente”. Hoy en día continúa trabajando para llevar al sol de nuevo a la cumbre. ¿Pero el pueblo japonés dónde se encuentra ahora? Posiblemente debajo de un árbol donde no alcanza el sol: Japón significa muchas posibilidades, muchos sentimientos olvidados colgados tan sólo como posibilidad.
1.3. China
China al igual que Japón fue dominada por los británicos en la segunda mitad del siglo XIX. Los tratados desiguales a los que se vieron condicionados y el viejo sistema feudal chino se convirtieron en una carga para la mayoría de la población. Estas condiciones provocaron la confrontación del pueblo al imperio. El 10 de octubre de 1911 las manos de la nación acabaron con el imperio milenario: Nace la República de China.
Las condiciones como en “toda buena revolución de esos tiempos” desembocó en el olvido. China continuaba cargando con el ansia de poder y con la tristeza de la muerte. La burocratización y corrupción del régimen, así como su incapacidad de enfrentar las invasiones extranjeras provocaron otros movimientos que terminaron con el nuevo régimen. El 1 de octubre de 1949 nace la República Popular de China de Mao ZeDong (1893-1976) que hasta el final de su vida llevó a China en una compleja dinámica esencial de la China actual.
Tras la muerte del líder, el comunismo chino comenzó a “abrirse”. El mercado se liberó provocando nuevos cambios en diferentes ámbitos de la vida social china. En 1989, jóvenes chinos se enfrentaron a las autoridades chinas ya que consideraban que los valores del comunismo se estaban perdiendo. Fueron violentamente reprimidos (¡Valla casualidad!).
Actualmente China, como otros países lucha en la carrera actual por el “crecimiento y progreso”. El país sigue creciendo, aunque la gente esté en una difícil situación ¿Se guarda silencio? China entra al siglo XXI de manera sorprendente, el mundo habla de ello, pero sólo la conocen de una manera: El poder del dinero.
Epilogo. Noches de primavera
México, China y Japón son países muy distintos, pero han vivido ciertos conflictos parecidos a lo largo de su historia. Se puede encontrar en estos hechos algunos motivos de la emigración de la población a otros países –no olvidemos que también ha habido emigrantes mexicanos en China y Japón-. En esta primera estación como una flor en la noche surge la posibilidad del encuentro en México y las causas de la interrelación en algunos estados de la república que ha llevado a través del siglo XX el encuentro de dos mundos muy diferentes.
2. Población china y japonesa en México: Raíces del desencuentro
“La flor se ha sembrado: Se llama diversidad cultural”
A) El caso de los chinos
Fechas exactas sobre el arribo de los primeros chinos son difíciles de encontrar, estas difieren entre autores. Lo seguro es que esto sucedió en el Porfiriato con las políticas de atracción al extranjero para colonizar los territorios en desuso, además como política de mestizaje con los grupos indígenas. Marisela Connelly anota: “Los emigrantes chinos empezaron a llegar a México en 1864, vía Estados Unidos. No fue sino hasta 1891 cuando un grupo llegó directamente de China a México. La migración china en mayores proporciones empezó a llegar a partir de 1900.” Las primeras intenciones de los emigrantes chinos era tomar a México como “trampolín” hacia Estados Unidos, aunque muchos de ellos, así como algunos japoneses y otros asiáticos se fueron asentando en las diferentes ciudades fronterizas donde encontraron empleo. Surgía la motivación constante de esperar hasta el momento indicado y “saltar al otro lado”.
Los chinos en los diversos contingentes que vinieron a partir de 1895 principalmente comenzaron a poblar diferentes regiones del país. En el norte se encontraban en Baja California; en Coahuila en regiones como las minas de San Felipe y Torreón; en Chihuahua; Nuevo León; Guaymas, Sonora; Mazatlan, Sinaloa y en Tamaulipas en la construcción del ferrocarril de Tampico a San Luís Potosí y en la villa de Cecilia.
Sin embargo también poblaron algunas regiones del sur como Tapachula, Chiapas y Yucatán en los sembradíos de henequén. En el centro del país se pudieron encontrar en Manzanillo y en el Distrito Federal. Xu Shichen señala un motivo de importancia para el crecimiento tan grande logrado por los chinos en tan pocos años:
El establecimiento de las relaciones bilaterales constituyó un punto de viraje en la historia de las relaciones entre China y México en diversos terrenos. En primer lugar, como consecuencia, aumentó la inmigración china en México. En 1904 los inmigrantes chinos se sumaban a unos 8000, y en 1910, ascendían a más de 30 000. El establecimiento de las relaciones diplomáticas mejoró en cierto sentido las condiciones de vida de los obreros chinos e inmigrantes chinos en México y redundó en favor de su status legal.
Este repunte numérico se debió probablemente al gran éxito económico conseguido y por el estatus que lograron los nuevos emigrantes con respecto a los primeros: Mientras los primeros laboraban en labores más complicados como los campos de henequén en Yucatán o en la fabricación de ferrocarriles en el norte por medio del contrato estadounidense, los chinos de migraciones posteriores después de laborar por un tiempo, con sus ahorros comenzaron a crear negocios propios, como pequeñas tiendas de abarrotes o lavanderías. De emigrantes con insuficientes medios para sobrevivir, algunos se convirtieron en pequeños burgueses. La mayoría vivía satisfactoriamente con los medios necesarios, pero sin alcanzar la “opulencia”, mientras que otra parte pequeña aun continuaba trabajando en condiciones inhumanas y con una paga miserable; los chinos aceptaban estas condiciones, convirtiéndose en un modelo idóneo de explotación por medio de los capitales norteamericanos, pero convertidos en símbolo de malestar para los mexicanos por considerarlos como apañadores de los trabajos.
Los chinos claramente mejoraron su situación con respecto a las condiciones de su nación, aun cuando culturalmente resultaba difícil acoplarse a las condiciones de México. Como señala Jorge Fong García: “Los inmigrantes chinos viven dos realidades: una compuesta por relaciones de negocios con mexicanos, los parientes políticos y los contactos oficiales. La otra, hecha de compatriotas, costumbres similares y nostalgia por la patria”.
Los chinos lograron importantes logros personales y comunitarios. Mejoraron su situación económica, pudieron adquirir modestas viviendas y crearon negocios más grandes en algunos casos. Se dieron a conocer de dos formas: La primera como personas muy trabajadoras, de increíble inteligencia y buena convivencia entre ellos y entre los mexicanos. Por otra parte la segunda forma de verlos fue de manera prejuiciosa, por algunos mexicanos; Aunque la mayoría convivió pacíficamente con los chinos.
B) El caso de los japoneses
Por otra parte las primeras migraciones registradas de japoneses en México datan del año 1890, impulsadas por razones semejantes a las de los chinos. Cabe aclarar que los japoneses contaban desde el principio con el Tratado de Amistad y Comercio del año de 1888 con México; primer tratado en igualdad de condiciones con un país extranjero de los japoneses.
El crecimiento de la comunidad japonesa en México se dio a comienzos de siglo en el periodo de 1900-1910 que coincidió con el auge económico en México. La mayoría de ellos eran braceros por contrato que ejercían tareas de construcción de ferrocarriles y algunos de ellos ejercían la minería.
Posteriormente se encontraron en Mexicali (donde habían emporios de algodón) y Ensenada (Se dedicaron a la pesca), Baja California Norte; En Sonora, Sinaloa, Chihuahua, Coahuila, trabajaron en distintas áreas, desde la minería, la agricultura, la construcción de ferrocarriles hasta en algunos pequeños negocios privados
En Guadalajara se dedicaban a la fabricación del jabón. También había presencia en Oaxaca y Veracruz, pero principalmente en el Soconusco de Chiapas, fueron muy apreciados como en Escuintle, un pequeño poblado del sur chiapaneco. En éste lugar Enamoto Takeaki fundó la primera colonia japonesa en mayo de 1887. A lo largo de los años aparecerían varias asociaciones japonesas e importantes personajes reconocidos por su solidaridad y consideración a los pobres.
Otro caso interesante fue el de Ensenada. Las condiciones de los emigrantes japoneses en esta región fueron muy diferentes a las de otros casos. Algunos japoneses con preparación universitaria se unieron a proyectos de pesca extensiva donde los mexicanos aportaban la inversión y los japoneses las técnicas y tecnología. Estos proyectos no fueron duraderos por su inconsistencia entre la administración y por las políticas mexicanas que se volvieron cada vez más restrictivas. Catalina Velásquez describe la situación:
Hasta ese momento se había permitido que los particulares extranjeros sustrajeran los recursos naturales, en lo sucesivo algunos empresarios mexicanos tratarían de influir para que los funcionarios encargados del ramo reglamentaran la explotación de productos marinos en beneficio de los pescadores y empresas locales. Sin embargo, en las actividades relacionadas con la pesca, los japoneses tenían un largo camino recorrido y hay evidencias de que japoneses y mexicanos continuaron trabajando juntos hasta 1942, cuando se les ordenó salir de las costas de Baja California para ser concentrados en las ciudades del interior del país, como México y Guadalajara.
Al igual que los chinos, los japoneses alcanzaron una mejor nivel de vida por medio de su trabajo y esfuerzo la mayoría de veces. Sin embargo comenzaron a crearse grupos xenofobicos que por medio de periódicos, rumores y la apelación al nacionalismo de los mexicanos comenzaron a crear movimientos en contra de los asiáticos.
En 1922, se firmó un nuevo tratado, el último que permitió por lo menos el ingreso restringido a los japoneses, por medio del yobiyose (ingreso por recomendación de otro japonés ya residente). Las relaciones entre mexicanos y asiáticos comenzaron a manifestarse conflictivamente por la disparidad entre la fortuna alcanzada por medio del trabajo de los chinos y japoneses frente a la desigualdad y explotación a la que se enfrentaban los mexicanos con respecto a los extranjeros.
Epilogo. Luna llena: La esperanza roída
La mayoría de los japoneses y chinos obtuvieron sus propiedades y trabajos por su propia mano. Sin embargo existían algunos que se dedicaron a ser intermediarios de los estadounidenses creándose mala fama, sin olvidar algunas pequeñas mafias por las que se etiquetó a toda persona con apariencia asiática. Al final la posibilidad de relacionarse equitativamente entre mexicanos, japoneses y chinos fue interrumpida por la tragedia de una esperanza roída: Los extremismos que desconocen la flor de la diversidad cultural.
3. Las lágrimas a través de la sangre: Los conflictos entre extranjeros y mexicanos
“La luna es negra como aquellas acciones que hacemos contra los otros, es negra aunque este completamente llena”
Como ya se vio, las condiciones en las que comenzó a surgir cierto racismo y desprecio por los chinos y japoneses se dio por cierta generalización de las condiciones culturales de éstos y de su estabilidad económica, aun cuando se tratase de una minoría la que “dañó” directamente a la población mexicana.
Esto no fue espontáneo, a lo largo de las décadas desde que arribaron a México, algunos grupos trataron de desprestigiar y en ocasiones de calumniar a los emigrantes. La crónica del norte de México (1884) y la Revista de Mérida (1891) fueron dos de los primeros medios que sugestionaron a los mexicanos.
En Torreón acaecieron los primeros ataques de forma violenta hacia los “chinos” . Flora Botton, especialista en el tema señala:
En 1910 había 13 203 chinos en todo el país, 4486 de los cuales residían en Sonora. El primer incidente sangriento se suscitó en Torreón, en los comienzos de la Revolución mexicana, cuando el 15 de marzo de 1911 tropas maderistas atacaron, robaron, y asesinaron a 303 chinos acusados falsamente de haber disparado contra las tropas.
A éste incidente se le suman algunos datos más de otras fuentes, como Connelly y Diana Urow. La primera agrega dos datos importantes: el ataque fue comandado por Emilio Madero, hermano de Francisco I. Madero matando además 5 japoneses. Por otra parte Urow señala:
Mientras algunos dicen que los chinos comenzaron a disparar y los federales sólo se defendieron, el resto de las fuentes niega o ignora ese tiroteo. Lo cierto es que Benjamín Argumedo, uno de los cabecillas revolucionarios, reconoció haber dado a sus hombres la orden expresa de matar a los chinos, además de saquear sus tiendas, aunque de esto último se culpa también al "populacho" de Torreón.
Estos detalles pueden interpretarse de distinta manera: el carácter de aparición de personajes importantes, el asesinato de cinco japoneses, así como la culpabilidad al “populacho” generan confusión: Existe lucha contra lo “dañino” pero también contra los semejantes.
A partir de entonces aumentaron los ataques contra los chinos –y asiáticos en general-. Para ejemplificar enuncio 3 ejemplos en diferentes regiones. Obsérvese con cuidado algunos elementos que son invariables en los tres ataques:
1. Sentido de desprecio caracterizando a los chinos con diversos calificativos; se hace énfasis en la raza, y en la nocividad de su carácter y actividades.
2. Se anima a combatir y segregar. Se entiende por el momento histórico, sin embargo se nota el carácter dependiente de las medidas estadounidenses para actuar. Puede parecer un detalle nimio; sin embargo considérese el espectro de las decisiones a partir de otros modelos.
3. Extremas dicotomías entre lo indeseable y lo “tolerado”. Puede notarse sobre todo en el caso 2, donde se permite la entrada a ciertos individuos de origen chino y japonés.
4. Se estereotipó sobre un grupo social a partir de algunos individuos.
Partiendo desde estas ideas, coloco los ejemplos:
CASO 1: Propaganda antichina.
En Nayarit al igual que en otros estados del país se persiguió al emigrante chino. Hacia 1921 la junta nacionalista de aquél estado distribuía manifiestos que contenían las siguientes justificaciones para expulsar a los chinos:
“PUEBLO: Cada asiático que llega a México, vienen a quitar el pan y la honra a los hijos. Combátelos con la razón. Los chinos son la apreciación más vil de nuestra raza y el mayor peligro para nuestra querida patria.
Los chinos son la más terrible amenaza de nuestra salubridad por sus infecciones naturales: peste bubónica, fiebre amarilla, vómito prieto, sífilis, tracoma, etc., etc.
Los CHINOS, duro contra ellos, antes de que se cruce más nuestra raza, por que más tarde será difícil ya cuanto vemos el mercado de sus propios hijos; evitemos a nuestros compatriotas la peor de las vergüenzas con los hijos de físico chino”
CASO 2: Edictos de expulsión.
Durante el gobierno de Álvaro Obregón en 1921, la campaña antichina presionaba al gobierno a adoptar las leyes de confinamiento de los chinos en barrios especiales, su expulsión si se dedicaban a los juegos de azar o estaban enfermos, su deportación si no podían acreditar una estancia legal. Y la prohibición de matrimonio de chinos con mexicanas. También a nivel federal se logró la modificación del tratado de 1899, que en 1921 prohibió la entrada de chinos, salvo intelectuales y hombres de negocios (todos con garantía económica).
Caso 3: Medidas propuestas por un senador.
El senador A. Magallón formuló un plan en 1921 en el que prohibía absolutamente la inmigración china, “buscando además, la manera de que los chinos que ya están en el país, no sigan perjudicando, ya en lo comercial, bien en lo moral y lo físico, por sus enfermedades y vicios entre la población mexicana”.
Entre las medidas propuestas por Magallón estaba la de fijar “barrios especiales de residencia” para los nacionales chinos, basadas en la experiencia de Estados Unidos, cuya tradición segregacionista continuaba y ya había implementado para la colonia china en ese país. La propuesta planteaba la inmediata expulsión para los chinos que fumasen opio.
Casos como éstos motivaron a la creciente acción del pueblo. Es necesario ser cuidadosos, por otra parte, al señalar, que la participación de mexicanos contra chinos no debe ser del mismo modo. Me refiero al hecho que no se puede etiquetar a la población mexicana de racista, cuando no toda ha cometido acciones de tal radicalismo. Éste es un problema frecuente en algunas fuentes: Es necesario considerar la pluralidad de consideraciones entre el mismo grupo humano, se evita así el blanco-negro que abunda en la inclinación por uno u otro grupo.
Las instituciones federales por medio de la presión económica y moral (Impuestos mayores, prohibición de renta de tierras a chinos, prohibición de matrimonios mixtos), estructuradas con fundamento legal produjeron la migración por “voluntad” de retorno a China, otros, en cambio fueron segregados, apropiándose de sus bienes. Tuvieron que pasar varias décadas para recuperarse la concentración china, que en su momento fue tan importante como la concentración española o estadounidense en México.
El caso de los japoneses aunque menos grave –en lo que cabe- es otro ejemplo de desconocimiento hacia las otras culturas. Comenzó la segregación hacia los japoneses al iniciar su participación en la segunda guerra mundial.
El miedo generado por una posible invasión desde México, provocó un incremento en las medidas de emergencia implementadas por EUA en cooperación con el gobierno mexicano. Comenzó la persecución paranoica; lógica en tanto medida protectora, pero claramente discriminante en cuanto se acusó a todo individuo por el simple hecho de ser japonés como un peligro en potencia.
Las medidas tomaron por sorpresa a los habitantes japoneses a lo largo de México, sin embargo la orden era clara:
El nuevo año de 1942 comenzó mal para la colonia japonesa, sobre todo en los estados del norte. El 2 de enero la secretaría de gobernación ordenó la concentración de los nacionales del eje que habitarán en Baja California (…) los que deberían abandonar sus casas en un plazo máximo de 8 días
A partir de aquél momento se impulsó la segregación en Guadalajara, la ciudad de México y Temizco, Morelos, sin importar edad o sexo. Bajo ninguna circunstancia se podía hacer caso omiso a la ley. De esta manera algunos autores como Francis Peddie comparan estas acciones con la segregación nazi de la época. Aunque no llegó a tal nivel, existieron maltratos y trabajo obligatorio en algunas zonas del norte, la corrupción apareció en este momento con la intención de presionar la extradición o encarcelamiento si no se les deba cierta cantidad.
Muchas historias entre lo extremoso y lo real se cuentan, ya sea desde los chinos, los japoneses o mexicanos. Algo sin embargo es incuestionable: El hecho existió y se olvidó el factor humano.
Factor humano en las familias separadas por el mestizaje prohibido o por la extradición a sus países de origen. Divorcios ocasionados por la necesidad de odiar aun cuando se ama. Se olvidó el factor humano al observar al otro por si mismo y no por la creencia.
El factor humano se olvida en cuanto a los amigos se les miente, generando envidia y conflictos donde la confianza existía o por lo menos el respeto.
Las lágrimas derramas por los asesinados, por los prejuiciados, por los participantes o por los que desearon evitar la violencia son lágrimas encontradas a través de la sangre que nos convoca a reflexionar sobre nosotros y nuestras acciones en la posibilidad de generar a través de ellas un nuevo camino. Las lágrimas ensangrentadas están condenadas a repetirse en cuanto las voces no se escuchen.
Epilogo. Crepúsculo en compañía. ¿Ser o estar?
Los enfrentamientos no fueron ocasionados por todos. Los mexicanos no deben ser estereotipados por las acciones de otros. Ser mexicano (japonés o chino) no implica ser igual a otro. Es muy cierta la discriminación y violencia, pero esto no fue accidental, fue el producto de la falta de acercamiento entre los grupos: No se trata de culpables, sino falta de comunicación, de ser con otras personas. Ser es participar en conjunto.
4. Imaginarios en la formación de la idea de que son los otros: La Teodinia en los colores del infinito
“Los crepúsculos son el fin de los días; las lunas el comienzo del amanecer”
Existe una forma de crear a partir de nuestra experiencia y vida diaria las ideas para entender el mundo. Lo podemos llamar la construcción de imaginarios.
Se entiende por imaginario -al contrario de la denotación que se le toma comúnmente como irreal-, todas aquellas representaciones que hacemos de lo que nos rodea para así comprenderlo. Crear imaginarios es una forma de explicar a partir de una serie de valores (de agrado, desagrado, bondad, malicia entre otros) lo que se nos presenta.
Crear imaginarios facilita la comprensión por que al otorgar un significado, podemos saber como actuar. Los imaginarios ayudan, pero no son lo único que existe. El papel de los imaginarios juega un rol importante de la mirada de los mexicanos ante los japoneses y los chinos.
Nos hemos acostumbrado demasiado a la imagen que se tiene de otros grupos, que se coloca de forma rígida lo que se considera son las otras personas demostrando el abuso del imaginario. De éste modo el modelo del “chino” se convierte en el único símbolo posible para explicar las diferentes culturas asiáticas.
Anteriormente en las políticas estatales de desprestigio se consideraba a lo “chino” como una categoría inferior, de escaso valor, hasta perjudicial a los valores nacionales como explica Flora Botton “En México fueron conocidas y se arraigaron sobre todo en la clase media ciertas teorías raciales pseudos-científicas que proclamaban la existencia de razas superiores y de razas inferiores y degeneradas con las cuales no era oportuno mezclarse.”
Lo que era un imaginario que acercaba a la concepción de las culturas asiáticas, se convirtió en una figura de desprestigio y de verdades a medias. Cuando un imaginario pierde todo fundamento de constante renovación se convierte en estereotipo.
Este contraproducente clisé puede encontrarse en la apreciación china de un grupo radical en la época de mayor conflicto:
El mejoramiento de las razas es el ideal supremo de todas las naciones civilizadas, por eso si los chinos están corrompiendo nuestra raza, tenemos que restringirlos. Los chinos producen en las ciudades el mismo efecto que las langostas sobre las cosechas: Las destruyen. El mexicano que defiende a los chinos en detrimento del bien nacional es un traidor a su país.
La idea de lo “chino” así como de los “traicioneros mexicanos” es una idea básica que se ha formado y fortalecido a lo largo de las épocas, pero que también se ha empeñado en mantener, pese a su caducidad.
Surge entonces la Teodinia , que proviene del prefijo griego teos, dios y el sufijo dinia, que significa dolor. Entonces ¿Cuál es el significado de todo esto, para que nos sirva en la cuestión de diferencia entre imaginario y estereotipo? Literalmente significa “dolor de dios”. El único dolor que pueden –frente a la inmortalidad en la mayoría de las mitologías- sentir los dioses es la soberbia. En éste caso me refiero a la condición de algunas personas de considerar su verdad como la única.
Este concepto que parece espontáneo y fuera de lugar explica el fenómeno del estereotipo. No por que algunas personas soberbias coloquen un modelo como la única explicación sobre la forma de observar o entender a alguien es la única que existe. El estereotipo olvida que en la diversidad cultural, aun cuando exista una sola excepción esto genera la posibilidad de la diferencia.
El estereotipo marca sin conocer. Facilita la observación de quienes están enfrente, lo simplifica al nivel mínimo. Un sólo chino, japonés o mexicano que sea diferente a este modelo probarán que la diversidad es infinita como los colores que existen aun cuando no los podamos ver.
El imaginario, entonces más que ser un problema, puede ser de bastante ayuda, siempre y cuando esté comprometido con encontrarse ante alguien y conocerse. El imaginario es el dialogo. Un estereotipo es el silencio.
Epilogo. Imaginar es crear la luna de colores cepia
No podremos conocer completamente nunca a nadie, mucho menos a un grupo, ya que siempre estamos en un proceso de cambio; esto no significa que se pueda cargar de valores a otra cultura por la creencia de superioridad. Es importante continuar acercándose a las personas y conocer a base de lo que ellos dicen sobre su cultura, no de los supuestos.
5. El jardín de las voluntades: Apreciaciones sobre lo que se cree que hacen los otros
“Amaneceres carmines esperen a que termine de formar mi luna, esperen a que termine de encontrar las cepias”
La discriminación ha sido producto de diferentes factores: los económicos (desigualdad de condiciones entre mexicanos frente a los chinos y japoneses), los sociales (creencias de la superioridad de unas razas sobre otras), políticas (la segunda guerra mundial) y culturales (la extensión del estereotipo sobre el imaginario). Sin embargo la discriminación no se desea, más bien se convierte en necesidad, en un medio de defensa. Más que justificación resulta comprensible el hecho de discriminar, cuando al sujeto discriminante se interpelan ideas (el daño físico y moral de los extranjeros o el peligro para la seguridad nacional) que le generan miedo, confusión y finalmente el actuar ignorando ciertas realidades (el caso de una mayoría china y japonesa que vivían modestamente frente a ideas de “opulencia”).
La discriminación como señala Manuel Gonzáles Oropeza:
Existe la creencia común que muestra lo mexicano como objeto de discriminación en el extranjero, pero que no concede capacidad en el mexicano para discriminar. La discriminación por cualquier razón es un prejuicio que en caso de darse, se encuentra profundamente arraigado en la afección de intereses de un estrato social hacia otro; no es, por lo tanto, un mero sentimiento espontáneo, sino que la actitud discriminación, pervive sólo cuando las personas discriminadas representan un peligro para los intereses del actor discriminante.
La discriminación es diferente según los casos. Lo que vivieron japoneses y chinos en la primera mitad del siglo XX no es comparable a la discriminación “pasiva” que se ejerce actualmente. En la actualidad no se presenta la gravedad de ése entonces. Puede decirse que el tipo de discriminación entre grupos se debe a la nula formación de canales de comunicación y a la subsistencia de viejos estereotipos.
En foros cibernéticos o en otros espacios subsiste la idea de lo “chino” como todo lo asiático. Se le agregan valores “cómicos” que se convierten en formas indirectas de discriminar: Supuesta forma de hablar (una “l” excesiva en la pronunciación de diferentes emigrantes), sus características (“pequeños”, sucios y flojos) y sus capacidades (“tontos”, mal vivientes).
Aunque el prejuicio por lo regular puede presentar algún tipo de realidad, y por parte de los chinos y japoneses también los hay hacia los mexicanos, la mayoría de veces son presentaciones de las creencias sobre las acciones de otros o sobre sus deseos. Se olvida la auto-adscripción de los pueblos, no se conoce su propia noción de sí mismos.
Las aportaciones de éstas culturas se toman, pero algunos continúan discriminando, sin considerar la valiosa influencia que tienen éstas y otras sociedades, sobre la formación de la mexicana.
Los chinos aunque generalmente caracterizados por cierto aislamiento del resto de la comunidad, formaron una nueva vida en México. Algunos matrimonios mixtos permitió la interculturalidad en el seno de la familia aun cuando conservaran su identidad aportando a la cultura mexicana sus costumbres, arte culinario y algunas técnicas medicinales.
Las migraciones de japoneses han aportado a la cultura mexicana diversos elementos; tecnología; arte culinario como el sashimi, teppanyaki, sukiyaki, el sushi entre otros; artes marciales; arreglos florales; el origami; la técnica del bonsai; cerámica e industria automotriz. En algunos espacios la música, la danza y cine.
La comida, sus actividades, el lenguaje y la cosmovisión, son elementos de una cultura que puede acercarnos a otra. Reconocer la voluntad de otros hace posible la construcción de imaginarios que faciliten la comunicación con otros grupos, siempre y cuando éstos sean construidos desde el conocimiento y no por el prejuicio.
El jardín de las voluntades representa el deseo de cada cultura. El crisantemo, la flor de ciruelo y la dalia son parte del imaginario de las tres culturas; observarlas es un pequeño ejemplo de las formas que muestran la voluntad de lo que quieren ser estas culturas.
El extremo provoca muchos daños como señala Jorge Fong García: “El apego a las formas nos lleva a los extremos, y todo extremo es peligroso; el justo medio, el camino que tanto preocupaban al viejo Lao-Tsé, se pierde si la persona o la sociedad se van a los extremos.” Sin embargo podemos acercarnos y conocernos: Todo empieza con la intención.
Epilogo. Crepúsculos y albas
En estos dos capítulos he revisado que en la formación de imaginarios influyen distintos criterios (lo presunto, lo creíble, lo extremoso), aunque no por ello los imaginarios son irreales o imprecisos. La noción de imaginario puede ser distinta: El encuentro y conocimiento será el siguiente paso que promueva la interrelación pacifica.
Estereotipo y prejuicio son antónimos al encuentro y conocimiento por que la soberbia (estereotipo) y la ignorancia (prejuicio) están limitadas por su propia esencia. El alcance de la diversidad cultural es precisamente éste, el de generar relaciones de respeto y convivencia. Es conseguir que el crepúsculo de nuestras relaciones se convierta en un alba brillante en la que se puede convivir.
6. La actualidad en las relaciones chino-japonesas con los mexicanos: El retrato monocromo
“Increíbles amaneceres cuando las lunas cepias se asoman, nos hace recordar el futuro”
Se acostumbra hablar del fenómeno de la migración como un proceso de contacto, consecuencia de la globalización. Las situaciones del inicio del siglo no son ya las mismas.
En estas condiciones países como China y Japón lucen para México como “potencias económicas”, de las cuales se puede obtener beneficio, pero también de las cuales se tiene que defender el país para hacer frente al poder expansivo de la economía de mercado global. ¿Por qué la relación entre los países se reduce a lo mínimo? La economía no es la única relación existente entre las naciones. Guillermo Bonfil Batalla observa el dinamismo que se está ignorando, atendiendo sólo desde el punto de vista económico:
(…) Creo que esto nos deja mejor preparados para enfrentar el ingreso de México a la cuenca del Pacífico, porque nos hace ver que no es simplemente una oportunidad económica como mucha gente quizás lo entienda, sino que es de alguna manera la recuperación de una historia muy antigua, la recuperación de lazos que han estado presentes en los últimos cinco siglos.
La relación entre culturas no es funcionalista. Inmediatamente al entrar en contacto con otra sociedad se conocen sus diferentes espacios. Después de 1950, aun cuando la población china y japonesa salió de México, comenzó a crecer de nuevo. Los que se quedaron formaron familias en México y de nuevo persiguieron la búsqueda de un mejor nivel de vida. Yucatán, Sonora, Sinaloa y Baja California entre otros estados aun mantienen en su interior comunidades diferentes, participantes en la sociedad.
La comunidad china y japonesa mantiene relaciones sociales, más allá de lo económico. Han construido sus vidas en México. Comenzaron a crear familias más extensas que continúan la historia familiar.
Por otro lado muchas de las tradiciones y aportaciones de estas culturas, ahora son manifestaciones comunes en la sociedad contemporánea mexicana: Muchos gimnasios donde se practican artes marciales como karate; negocios de comida china o japonesa; tecnología como computadoras, carros o electrodomésticos y expresiones culturales como el anime (animación japonesa) en la adolescencia mexicana, entre otras.
Es uniforme afirmar que el único espacio donde interactúan estas culturas es en el espacio económico. Monocroma apreciación que olvida los otros sectores de convivencia.
Emma Nakatani observa el peso cultural que hay en las relaciones entre mexicanos y extranjeros: “Una de las situaciones más fuertes a las que se enfrenta un extranjero es el choque y la asimilación cultural, cuyo eje suelen ser los sentimientos de aceptación y de rechazo por parte de la sociedad receptora”
Por su parte Francisco Romero observa el papel de la conformación familiar como motivo del “aislamiento” cultural:
La integración de estos grupos asiáticos a la actividad económica no tuvo mayores dificultades como su integración social y cultural; éstas dos últimas fueron lentas y difíciles, por cuanto llegaron casados con sus esposas o las mandaban a traer, generándose una exogamia, los chinos fue el grupo que logró integrarse tempranamente casándose con mujeres nativas, mientras que solo siete japoneses se casaron con mexicanas.
Existe el conflicto entre el mercado mexicano y chino, principalmente en lo que se refiere a las condiciones desiguales que enfrenta México ante los chinos. Esto no significa que se debe descuidar este ámbito más bien es necesario poner atención como observa Flora Botton:
Últimamente han aparecido ciertas señales de alarma que no debemos desatender. La fuerza con que las importaciones de China han incursionado en el mercado mexicano, a veces poniendo en peligro ciertas industrias del país, ha provocado reacciones que no siempre son racionales ni se basan en análisis económicos, y no son pocas las instancias en las que tanto artículos periodísticos, como propagandas de radio o televisión hacen alusión al “peligro” que representa China, en términos francamente racistas.
Se debe cuidar las diferentes relaciones y no identificarlas todas desde los mismos parámetros.
Por otra parte diferentes testimonios cuentan sus experiencias en México. Leerlas puede servir para ver la heterogeneidad de visiones que pueden existir sobre la observación de la alteridad sobre los mexicanos.
La aversión del periodo revolucionario afortunadamente no ha trascendido con la misma fuerza. Se mantiene en otros grados. Aquí reside la diferencia entre ver todo desde un lado monocromo, o aceptar las diferentes posibilidades en que las relaciones presentes han modificado o al menos alternado con nuestra propia experiencia.
Se puede ser dos al mismo tiempo, aceptar la identidad como mexicanos, pero también adherirse y respetar otras culturas. No es necesario cerrar las puertas a la posibilidad de interactuar con los otros. Emma Nakatani observa sobre Yoshigei Nakatani, uno de los primero japoneses en llegar a México, lo siguiente:
“Yo soy más mexicano que japonés”, me decía. “Cuando oigo el himno nacional mexicano y veo pasar la bandera mexicana, siento mucha emoción y quiero llorar; siento mucha más emoción que cuando veo la bandera japonesa.” Eso decía pero nunca se nacionalizó mexicano.
En todo contacto existen muchas relaciones diferentes, así como en cada pincel muchos trazos más.
Epilogo. Luna Nueva: la otra cara
La dinámica de contacto entre poblaciones diferentes cuestiona el enfoque que normalmente se le da a las relaciones que tienen mexicanos, japoneses y chinos. Aceptar que en el canal de comunicación hay otras formas de presentarse ante los que son diferentes, convierte en una tarea importante para una interculturalidad que produzca creación y diálogo. La otra cara de la luna es la poco observada, pero la que da muchos mensajes que se necesitan descifrar, como las maneras de entender a las diferentes personas y la pluralidad generada por ellas.
7. Pide un deseo a la estrella de tus ojos: Las posibilidades de cambio en la actualidad
“Qué ese deseo nos acerque a las lunas de color cepia, para poder compartirlas con otros”
Como se vio en el capítulo anterior, las relaciones entre chinos, japoneses y mexicanos son muy diversas. Hoy en día la posibilidad de un acercamiento cultural es más posible. Como señala Flora Botton, nuestra comunicación con otras culturas no ha sido equitativa con respecto a nuestras relaciones con otras:
México, privilegiado por estar entre dos grandes océanos, no ha dirigido equitativamente su mirada hacia ambos. (…) Nuestras miradas hacia el Pacífico, hacia el Occidente que nos empeñamos en llamara Oriente, nunca estuvieron libres de prejuicios importados de Europa, frente a nuestra tradición intelectual.
Lo económico no debe ser lo primordial ante la sociedad. Cuidar que las relaciones sean equitativas será un trabajo que debe ser hecho por todos. Es necesario entender que la “cultura anglo” no es la única interesante en el mundo o con la que se puede tener relaciones.
Los tratados que se dieron desde finales del siglo XIX no deberían de ser los únicos referentes entre las relaciones de países que están en constante contacto, y en los que se puede generar conflictos sino se atienden las problemáticas ya existentes.
En las distintas culturas se olvidan hechos o personas, preponderando otras. Teruko Inoue lo dice refiriéndose a Japón: “En Japón, que ha avanzado extremadamente en cuanto en cuanto al control por el hombre y la civilización de la maquina que se refiere con frecuencia tendemos a olvidar la existencia de la naturaleza” Por otra parte Octavio Paz se refiere al olvido en el caso de las personas de la siguiente manera: “El mexicano siempre esta lejos, lejos del mundo y de los demás. Lejos, también, de sí mismo”.
La posibilidad de cambio se logra cuando no se olvida lo que se ha hecho. Pero no se debe recordar demasiado, se puede cometer el error de vivir del pasado.
Para que se pueda cambiar, y no sólo del lado mexicano, sino también del japonés y chino creo que se tiene que seguir algunos parámetros:
1. Las relaciones no mejoraran hasta que se comience a buscar un encuentro y conocimiento.
2. Es necesario ir borrando los estereotipos (no los imaginarios) ya que éstos más que acercar, alegan a lo que son otras personas y culturas.
3. Para un acercamiento mayor debería haber un mayor cuidado en cuanto al comercio, para buscar una competencia más leal, o por lo menos mantener a las aduanas más alertas. Ya que la disparidad entre lo económico ha dejado a lado las otras relaciones.
4. Difundir el valor real de otras culturas. Por ejemplo señalar en el caso del anime, el significado que tiene todas estas producciones en contra de la generalización inmediata de “la perversidad inmediata” de estas animaciones.
5. Considerar por parte de los mexicanos que aquellas quejas hacia la piratería china o a la “mala calidad” de sus productos puede ser real, pero al final como consumidores se puede optar o no por comprarlos. Es una relación en conjunto.
Encontrarse y conocerse serán dos bases principales en el trabajo de la aceptación de la diversidad cultural y vivirla. Pedir un deseo a las estrellas de tus ojos es cumplir con el compromiso conjunto que se tiene por medio del respeto hacia los otros.
Epilogo. Estrellas a lado de la luna
Aunque no existe conflicto actual como tal, no se tiene que esperar a que acaezca alguno para que exista algún acercamiento. La interrelación esta presente, sin embargo ir pasos más adelante por medio del encontrar y conocer es una tarea que se debe hacer diariamente. Más que una carga, es una forma de expandir los horizontes.
8. Observa tu piel: En ella estamos todos nosotros
“Lunas cepias en carmines mañanas, deseo que aparezcan en lo alto e iluminen todo el mundo”
El mensaje se encuentra en distintas palabras, he tratado hasta ahora colocarlas en este trabajo. Sin embargo es insuficiente; el mensaje se encuentra en nosotros mismos. Nuestra piel llena de agujeros, de pequeños vellos, de lunares, de otras tantas marcas es la señal que ni siquiera somos unidad. Estamos formados de pequeños elementos que nos crean; cada una de esas marcas podrían ser las distintas personas, culturas o grupos que aparecen en nuestras vidas o que aparecerán. Al final somos todos.
La piel nos da tres mensajes importantes:
8.1. Entender la diferencia
La diferencia se encuentra de muchas maneras. Ser diferente no implica que también se puedan compartir acciones, valores, metas y sueños; mucho menos como observa Bonfil Batalla: “Cuando se lucha contra la desigualdad no se lucha contra la diferencia. Una cosa es ser diferente, otra es ser desigual”.
La diferencia es el motivo por lo que se ha podido encontrar alternativas, pero también es necesario decir que todos compartimos una humanidad común. Lo “occidental” y lo “oriental” como estereotipos son tendencias equivocadas por dos razones: Primero no se puede simplificar el mundo; segundo, lo “occidental” y lo “oriental” sólo son una parte parcial de las regiones que se suponen representan.
Hoy en día todos somos partes de otras culturas. Lothar Knauth explica un poco sobre lo occidental y sus limitaciones: “Occidental de por sí no significa ser funcional ya que lo occidental indica nada más que un origen dentro de una cierta matriz cultural, cuyos componentes tienen su propio desarrollo e historia; y que sólo en algunos ocasiones históricas ha estado a la vanguardia de lo universalmente útil”
8. 2. Mirar más allá del absoluto
El egoísmo hacia los otros, hace que nos concentremos demasiado en lo propio. Se ignora la presencia de diferentes personas, ya todo parece cotidiano, la capacidad de maravillarnos o sentir algo por alguien se está perdiendo. Ya sea a los japoneses, chinos, otros extranjeros, o a los pueblos indígenas se les deja a un lado. ¿Por qué una japonesa puede preocuparse más por los indígenas que muchos que convivimos más cerca, será por individualismo?:
Al mirar la suciedad de sus pies y de sus manos se infiere que hace ya varias semanas que no toman un baño. Inconcientemente trataba de no mirarlos, pero siempre los encontraba en todas partes mientras pensaba: “¿Tendrán un lugar en dónde vivir?, ¿Qué harán para conseguir los alimentos?
8.3. Ser, conocer, nosotros
“No sólo nos disimulamos a nosotros mismos y nos hacemos trasparentes y fantasmales: también disimulamos la existencia de nuestros semejantes” : Estas palabras de Octavio Paz reflejan parte de la gran problemática actual. Solamente se le da importancia al Yo. Cuando se reconoce nuestro vínculo con los otros, pasamos a ser “el nosotros”: Reconocer que somos “nosotros” y no el “yo” es el fin de la ausencia, el principio del ser.
Hay un último elemento para considerar, el respeto a la dignidad de otros. Comparto la noción de dignidad de Kenzaburo Oé, un escritor japonés: “Dignidad es la palabra que más me sedujo cuando empecé a estudiar la literatura francesa. El hombre puede vivir con dignidad incluso en las peores condiciones (…) Para mí hay dos tipos de hombres: los que saben conservar su dignidad pase lo que pase y los demás”.
El cuidado a la dignidad nos puede acercar. La dignidad se convierte en aquella luna cepia que puede iluminar nuestras vidas. Los carmines mañanas son lo que vivimos por ahora, pero con estas lunas podemos cambiarlo. Somos, nos conocemos y el nosotros rodean a estas lunas, llenas de esperanza para un nuevo mañana azul.
Epilogo. Lunas cepias en añiles mañanas
La idea puede parecer buena ¿Pero se puede hacer realidad? Espero que sí. Diferentes visiones han formado diferentes soluciones: Se olvidan las voces que han opinado. La noción de la interculturalidad puede aparecer de diferentes maneras, aquí sólo he dado una de ellas: “Ser-Conocer-Nosotros”. Lo único que no se tiene que olvidar es el respeto a las otras culturas. De esta forma en lugar de observar rojos amaneceres, podremos crear nuevos entornos azules.
Conclusiones
A lo largo de estas páginas trate con base a los diferentes textos y autores formar un panorama más inclusivo de otras características. Aprendí de los chinos, japoneses y mexicanos. Ahora puedo confiar en algo más que antes: Todos tenemos derecho a equivocarnos.
Los conflictos generados por los excesos se han superado poco a poco, aun cuando las relaciones actuales no son muy cercanas. El hecho de los eventos violentos marcó una forma de verse, que ha costado bastante superarse. Los factores por los que se actuó parecen incongruentes hoy en día, sin embargo se puede encontrar el efecto de la pasión, del drama de la historia.
También trate de estudiar y crear una diferenciación entre el estereotipo e imaginario. Las palabras por muy parecidas que sean pueden ser muy distintas. Una bella palabra puede dar vida, pero también puede arrebatarla. Creo que aunque me he servido un poco de los factores subjetivos y etimológicos de las palabras, hay casos donde se puede entender y hacer la diferencia entre unos y otros.
Las relaciones económicas, tan estudiadas por ahora, mantienen la preocupación sobre algunos sectores de México. El resultado del apego excesivo a la diplomacia con el Estado estadounidense ha generado que nos olvidemos de otros países que se acercaban más por todos lados. El hermetismo no sólo se muestra hacia lo asiático, se vive con muchas culturas. Por eso mismo lo cultural y social debe participar activamente en generar vínculos más íntimos que cree lazos entre las personas y no únicamente entre los representantes del estado.
Existe la puerta abierta para aprender de otras culturas o para cooperar con base a la práctica nacional. La interculturalidad se muestra como una brecha viviente que puede originar un jardín de flores. Estas flores serán las de la diversidad cultural.
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